diariodequeretaro
Análisismartes, 25 de agosto de 2020

Todo personal

La agenda mexicana anticorrupción se ha vuelto personal. Quizás siempre lo ha sido, pero nunca la habíamos experimentado con estos matices, y eso debe preocuparnos a todos.

De todos los indicadores de evaluación de la gestión presidencial, el menos mal evaluado había sido hasta ahora el combate a la corrupción.

De acuerdo con el seguimiento mensual que hace El Financiero, todavía en julio pasado había un 33% de ciudadanos que consideraba positivo el trabajo anticorrupción de la actual administración federal, contra 45% que lo apreciaba negativo.

Para una se creó un juicio mediático, para otra se pidió el altar nacional de los patriotas que, como Leona Vicario, dieron dinero para la independencia.

La mediatización de estos casos genera varios efectos negativos para México que vale la pena razonar:

1) A las instituciones de transparencia les cuestiona su equilibrio y capacidad. Si la Secretaría de la Función Pública supo ser expedita en el caso Nexos ¿por qué ha sido incapaz de sancionar a su Titular por omitir información en su declaración patrimonial?

La SFP debe construirse una historia de independencia y talento alejada de revanchas políticas o parcialidad. De lo contrario debe desaparecer por no ser de utilidad social para el país.

2) Al poder judicial, le pregunta por la urgencia de pronunciarse a favor de la presunción de inocencia y el respeto al debido proceso en todos los casos.

El equilibrio de poderes se ha construido por y para las garantías ciudadanas y no por y para los poseedores del poder en turno. El Poder Judicial debe expresar su independencia reconviniendo el esquema sumario que ha llevado a cabo el Ejecutivo.

3) A los ciudadanos les cuestiona, una vez más, la confianza en las instituciones, la política y su acceso a la justicia. Si alguien gana con esto es el abstencionismo electoral y quien pueda beneficiarse de esta creciente apatía ciudadana.

4) Al debate nacional lo lacera, dado que todos los actores involucrados quedan “manchados” y, en medio del lodazal, se desestimula una verdadera reflexión y construcción de agenda común contra la corrupción. Todos están heridos y todos quieren tregua.

Las opiniones vertidas en este artículo son responsabilidad de quien las emite y no de esta casa editorial. Aquí se respeta la libertad de expresión

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