Culturaviernes, 3 de febrero de 2017
¿Águila o Sol?
Heriberto Frías fue un periodista maldito debido a que su postura
Redacción
por Agustín Escobar Ledesma
siempre mejor

“En todas las casas ricas y mediocres de la villa se soportaba el lastre o el despotismo de una o varias solteronas, lamentables beatas, viejas o jamonas inútiles, que al perder definitivamente la esperanza de casarse “antes de abrasarse, según San Pablo, o se resecaban o se hinchaban como sucedía a muchos egoístas solterones con el pulque y el mezcal. Banderas de luto eran los tápalos de aquellas míseras ratas de iglesias, capillas, conventos, portales, zaguanes, salas y recámaras de enfermos o de cadáveres. Los niños alegres y las muchachas bonitas enmudecían temblando de frío, de horror o de asco junto a aquellas rezanderas que suspiraban por el pasado tiempo,
Aunque de manera novelada, el anterior párrafo nos permite asomarnos a la cotidianeidad de los habitantes de la levítica y conventual ciudad de Querétaro, en una época de grandes convulsiones sociales, tal y como lo describe el escritor queretano Heriberto Frías Alcocer (1870-1925) en su novela ¿Águila o Sol?, publicada en 1923, cuando los humillados y ofendidos de aquella época creían que la Revolución pondría a los de abajo arriba, a los soldados de generales y a los ricos en la pobreza.
Heriberto Frías fue un periodista maldito debido a que su postura intransigente y combativa, jamás se doblegó ante los embutes del poder, sus opiniones las escribió bajo el seudónimo de Miguel Mercado y no sólo era capaz de reírse de una sociedad rancia, decrépita y del anciano porfirista, sino de sí mismo. Con su afilada y atinada pluma configuró su autorretrato en la novela ¿Águila o Sol?, en la que figura como personaje secundario: “Insignificante, y apacible gordinflón mal trajeado, de larga cara imberbe y sonrosada, de vagos ojos verdoso melancólicos, tras del cristal negro de unas gafas no muy limpias”.
Y es que de acuerdo con la doctora Georgina García Gutiérrez, investigadora de la UNAM, la obra de Frías está abandonada y su vida estuvo configurada por circunstancias límite, de infortunios y aventuras desde la niñez debido a que fue un niño huérfano, cuya familia pisó la pobreza, en algún momento estuvo hospitalizado, fue miembro del Colegio Militar y el gobierno de Porfirio Díaz lo encarceló por publicar Tomóchic, su novela más conocida.
Heriberto Frías fue un novelista de la Revolución, pero previo a ésta escribió Tomóchic, después de que en 1892, formó parte del contingente militar enviado por el gobierno de Porfirio Díaz para sofocar la rebelión de los tomochitecos de la sierra de Chihuahua.
La masacre afectó a Frías en tal forma que se dio a la tarea de reseñar lo ocurrido, publicando, de manera anónima y por entregas, lo que atestiguo en el periódico El Demócrata (1893-1895). Sin embargo, el gobierno porfirista se enteró quién era el autor, por lo que nuestro coterráneo fue encarcelado. Finalmente, en 1906, Heriberto Frías reunió su material escrito para publicarlo con el título de Tomóchic, como ya dijimos líneas arriba, su novela más conocida.
Además de periodista de combate, Heriberto Frías también fue maderista y diplomático al final de su vida, cuando, en 1920, el presidente Álvaro Obregón lo nombró cónsul en Cádiz, España. Sin embargo, a pesar de haber regresado enfermo de Europa, publicó ¿Águila o Sol?, que es la primera parte de una proyectada trilogía sobre la Revolución. Las otras partes que nunca se escribieron, deberían titularse El diluvio mexicano y La noche y el alba.
Nuestro querido y ahora desaparecido periodista cultural, Hugo Gutiérrez Vega, dedicó varias entregas de su columna Bazar de Asombros al novelista que muriera a los 55 años de edad de una enterocolitis, en el suplemento cultural La Jornada Semanal: “Heriberto Frías pertenece a una familia de escritores queretanos cuyo patriarca fue don Hilarión Frías y Soto, historiador y estudioso de las leyendas locales. Su primo, José Dolores Fías, fue corresponsal de guerra en Europa y un muy apreciable poeta posmodernista. Hay varios Frías dedicados a la historia y la literatura. Sin duda, la vida familiar de Heriberto se nutrió un poco de la afición literaria de sus parientes”
La novela ¿Águila o Sol? nos sitúa en las prácticas conventuales de las ciudades de provincia, entre las que se encontraba Querétaro, cuya dictadura local, encabezada por el gobernador Francisco González de Cosío, con 24 años en el poder, imploraba con golpes de pecho que la Revolución no les arrebatar sus privilegios, tal y como lo plantea Heriberto Frías en otro de sus párrafos:
“Allí estaban como ejemplo de plaga viva de solteronas beatas ricas, las Tías Rosarios, así llamadas por los sendos collares de cuentas con que se cargaban. Eran cinco, porque la sexta, la que verdaderamente pagaba el gasto y la pompa litúrgica de la cofradía, era viuda de un general santannista, padrino de Miramón. La viuda rica, con sus cinco primas y un anciano canónigo paralítico vivía en la casa que el gobernador tenía en los portales de Mixtlán. Emparentadas con las cuatro familias dominantes del estado, ejercían áspero dominio farisaico en urbes, haciendas y ranchos”.