diariodequeretaro
Culturamiércoles, 30 de octubre de 2019

Contraluz: Eduardo Loarca Castillo

En 1986 fue nombrado cronista de la ciudad por el gobernador Mariano Palacios Alcocer

Carlos Jiménez E.

Gordito siempre confiesa que siempre fue objeto de bromas a las que seguía la corriente: “así era, así soy…”

En 1937 surgió el gran encuentro de su vida, a cuyo encanto jamás se sustraería: la música y el arte en general.

“Mi abuelo paterno nos inscribió a mí y a mi hermano en el Conservatorio de Música; ahí conocí a mi segundo padre, mi consejero y amigo, el padre Cirilo Conejo Roldán y desde entonces mi pasión ha sido la música y la enseñanza de ésta”.

Al concluir la guerra las fábricas europeas volvieron a producir “y fue imposible competir con ellas: “Productos Químicos Mexicanos” quebró como muchas otras…”

Estudió entonces dirección coral y armonía en el Conservatorio que seguía teniendo reconocidos maestros como Fernando Loyola y Mercedes Carrillo y otros que venían de la capital como Arnulfo Miramontes.

En 1954 el gobernador Octavio Mondragón lo llamó para pedirle que coordinara los coros para el centenario del Himno Nacional, tarea que realizó con gran éxito a raíz de la cual el gobernador lo puso a cargo de la Educación Musical en el Estado.

Y así, de 1971 a 1985, rejuveneció, ordenó, amplió y enriqueció el edificio y todo el acervo del Museo con un trabajo disciplinado, arduo y entusiasta.

En 1986 fue nombrado cronista de la ciudad por el gobernador Mariano Palacios Alcocer y el presidente municipal Manuel Cevallos Urueta, labor que desempeñó con gran atingencia.

NOTAS RELACIONADAS

Más Noticias