Contraluz: Fernando Díaz Ramírez
Era un hombre de estatura mediana, robusto y con una potente e inconfundible voz y con un corte de cabello corto y parejo que lo distinguía. Era Fernando Díaz Ramírez, abogado, maestro, historiador, fundador y rector de la Universidad de Querétaro
Carlos Jiménez E. / Colaborador / Diario de Querétaro
Había nacido en esta ciudad de Querétaro el 6 de marzo de 1904 y estudiado en el Colegio Civil la preparatoria.
En ese tiempo, un viejo maestro, Luis Olvera, adusto y ascético que vivía en el segundo patio del viejo Colegio de San Javier le despertó su fascinación por el estudio en general, y la Historia en particular.
Retornó a su tierra donde poco después, lo llamó como secretario de Gobierno el gobernador de Querétaro, Constantino Llaca. A los 23 años fue gobernador interino del 17 de agosto al 30 de septiembre de 1926, entregando el gobierno al gobernador electo Abraham Araujo.
Desdeñó desde entonces invitaciones a puestos de importancia en el gobierno Federal en la Ciudad de México, y prefirió concentrarse en su tierra, en tres campos en los que brilló: la docencia, los estudios de Historia y el ejercicio de la abogacía.
A su arribo a la gubernatura el doctor Octavio S. Mondragón nombró como director del Colegio Civil al coronel y licenciado Juan Álvarez Torres, con quien empezó a esbozar los planes para erigir la Universidad.
Pero en octubre de 1950 Álvarez Torres sufrió una embolia y falleció pocos días después. Fue entonces cuando Fernando Díaz Ramírez fue nombrado por el gobernador como director interino del Colegio Civil.
Vinieron entonces trámites no fáciles pues el gobierno de Miguel Alemán etiquetaba al gobernador queretano como avilacamachista y prefería un tecnológico a una universidad.
Díaz Ramírez se movió entre sus compañeros de jurisprudencia y logró finalmente que el secretrio de Educación Manuel Gual Vidal accediera a la petición, inaugurándose la universidad el 25 de febrero de 1951.
Resistió así el empeño del gentil Juan C. Gorráez de sustituirlo, pues apoyado por estudiantes que se van a huelga y exigen la autonomía, logra su permanencia.
Cinco años después, en 1963, también bajo intensas presiones políticas, deja con enorme tristeza la Universidad el 13 de diciembre.
Falleció el 16 de abril de 1981.
Sus recorridos de “vigilancia” por los pasillos eran parte de su rutina, interrogando al “Cuervo” y al “Burro” Aguilar, fuerte ex luchador entrado en años encargado del gimnasio, y que fungían como “prefectos” con áreas muy bien delimitadas a su cuidado.
Abriendo tremendos ojos y apartando con sus manos a quienes le estorbaban, el Lic. Díaz exclamó con interés: “¿dónde, dónde?”.
Algunos, al aprobar, ya no cumplían. Por eso el descrédito del estudiantado ante estos asuntos de fe.
Esta era una jerga de la cual ignorábamos sus orígenes, y que solía denominarse, el “trapo de la muerte”.
Bueno, al menos no morirnos. Sin duda la Virgen nos protegió.





























