Dulce magia en Bernal ???
El museo se puede visitar todos los días y se cobra 20 pesos.
Eduardo Hernández
“LA DULCE TRADICIÓN QUERETANA”
Don Julio tiene tres hermanos, dos de ellos se le unieron para formar la sociedad en la que también trabajan sus hijos, sus cuñados y su mamá, pues hace cuatro años que su padre falleció y les dejó “un legado muy bonito”, pero sobre todo un compromiso.
“Es algo muy especial porque desde niño, desde que me salí de la escuela, todo el tiempo le he estado ayudando a mi papá y ya es algo que lo trae uno de familia, una tradición, trabajo con mucho gusto y es un orgullo para mí ser dulcero”.
Don Julio y sus hermanos empezaron a trabajar con su papá desde niños, iban con él a buscar clientes al Centro Histórico, pero en la década de los 70 se integraron de manera más formal.
“Sí nos costó mucho, al que le costó trabajo fue a mi papá, porque fue el que empezó a buscar clientes, empezamos en Bernal, luego en la Calzada de Ezequiel Montes, Tequisquiapan, Querétaro y en los ranchos”, recuerda.
CRECIENTE VARIEDAD
Esta familia orgullosa de su trabajo ha aumentado el catálogo de dulces que ofrecen a su clientela, experimentan y prueban, han agregado enchilados y garapiñados a la propuesta original de “Dulces Bernal”.
“Todas las recetas que hacemos aquí son de nosotros, innovamos, con los niños hacemos muchas pruebas, cuatro kilos, por ejemplo, y andamos regalando, cuando vemos que les gusta uno, lo seguimos haciendo”.
Hace alrededor de un año y medio que se acercaron con una universidad para que los apoyara en el etiquetado y la implementación de la tabla nutrimental y los íconos, que son requisitos con los que debe contar el producto.
COMERCIO NACIONAL
Don Julio refiere que su experiencia en el mercado nacional ha posicionado sus productos en estados como Zacatecas, Estado de México, Ciudad de México, Colima, San Luis Potosí, Guanajuato, Chihuahua, Baja California, Yucatán, Quintana Roo.























