Culturadomingo, 8 de diciembre de 2024
La mirada de Gerardo Tavarez / Las piñatas de El Pueblito: arte y tradición en familia
Familia Segura lleva más de quince años dedicándose a este oficio de manera artesanal
Gerardo Tavarez

Llega la Navidad y con ella las tradicionales posadas, que nos recuerdan el camino que José y María recorrieron para buscar en donde nacería el Niño Jesús, esta tradición, al igual que muchas otras durante la conquista y con la evangelización, se convirtió en una verdadera fiesta, los frailes encontraron en las piñatas una forma muy peculiar de enseñar la religión en la llamada Nueva España. Una olla adornada coloridamente, con siete picos que simbolizan los siete pecados capitales y que al romperse llenan de alegría a quienes logran vencerlos. Esta forma de evangelización logró perdurar hasta nuestros tiempos. Aunque hoy en día rompemos piñatas en las posadas más por diversión que por un mensaje religioso, esta tradición sigue viva, y sin duda las navidades no serían iguales sin la presencia de las tradicionales piñatas navideñas.
En el municipio de Corregidora, en Querétaro, una familia mantiene viva esta tradición con su propia fábrica de piñatas, la familia Segura lleva más de quince años dedicándose a este oficio de manera artesanal, creando piñatas de todos tamaños y diseños. Maite Segura, quien junto a su esposo fundó este emprendimiento, comparte cómo comenzó este proyecto: “Empezamos mi esposo y yo porque mis hijos estaban chiquitos, nadie nos enseñó, pero nos gustaban las manualidades, y así fue como poco a poco nos fuimos formando como una pequeña empresa familiar.”

La fábrica ha logrado mantenerse fiel a la tradición, pero también se ha renovado con nuevos modelos y diseños, una de sus piñatas más recientes, llamada “piñata eriza”, es un ejemplo de la creatividad que la familia Segura pone en cada pieza. “Nosotros le llamamos piñata eriza, y aunque otros ya la han imitado, no nos da envidia, somos compartidos y felices de que la gente valore nuestro trabajo”, dice Maite, destacando el espíritu colaborativo y la satisfacción de preservar el oficio.
Aunque la empresa produce piñatas durante todo el año, es en la temporada navideña cuando la demanda aumenta considerablemente, desde septiembre la familia Segura comienza a trabajar en los pedidos para cumplir con las expectativas de sus clientes, y durante este periodo la fábrica llega a producir alrededor de 250 piñatas al día, abarcando una amplia gama de tamaños y diseños. “La temporada de Navidad es cuando más trabajamos, hacemos piñatas de todos los tamaños, desde las más pequeñas hasta algunas enormes que llegan a medir tres metros”, comenta Maite.

El precio de las piñatas varía según el tamaño y el diseño. Las más pequeñas pueden costar desde 30 pesos, mientras que las piñatas más grandes, como las de tres metros, pueden superar los 700 pesos, sin embargo asegura que su objetivo no es solo vender, sino también compartir la tradición. “Queremos que la gente siga comprando piñatas tradicionales para Navidad, como las esferas de siete conos, que representan los siete pecados capitales. Es una tradición muy bonita que debemos conservar”, agrega Maite.
El proceso de elaboración de cada piñata es un trabajo en equipo, cada miembro de la familia y los empleados especializados tienen una función específica, algunos arman el cono, otros la visten, otros colocan las figuras o estampas, y algunos más se encargan de poner la mecha y los adornos. De esta manera, logran hacer entre 15 y 20 piñatas por hora, garantizando que cada pieza sea elaborada con la misma calidad y dedicación.
La fábrica no solo ofrece piñatas para la temporada navideña, sino también para otras celebraciones a lo largo del año, como cumpleaños y fiestas de fin de año, pero es en Navidad cuando la demanda de sus productos es mucho mayor, en total son doce personas las que trabajan en la fábrica durante la temporada alta, uniendo esfuerzos para mantener vivas las tradiciones navideñas.
Maite hace un llamado a la comunidad para que no dejen morir estas costumbres. “Que no se pierda la tradición, las piñatas no solo son para la diversión, sino que tienen un significado muy especial, es algo que nos da alegría a todos, especialmente a los niños, y queremos que siga siendo parte de nuestras fiestas navideñas”. De esta manera, la familia Segura sigue uniendo generaciones y familias con cada piñata que sale de su taller, contribuyendo a que la tradición de las piñatas navideñas siga alegrando las celebraciones y posadas en Querétaro y más allá.