Norady y Santé XVIII
Vitral
Alfonso Franco Tiscareño / Colaborador Diario de Querétaro
-¿Qué haces aquí?- le preguntó. Norady, tomada por sorpresa se puso roja. Titubeando contestó: -Mi mamá me dio permiso. Ella sabe que estoy aquí, así que déjame y no causes problemas.
Santé quiso írseles a madrazos. De modo que hasta la señora estaba involucrada en esto, vieja hipócrita, y él manteniendo esperanzas. Desgraciados.
-Pues, vámonos. Y tú –dirigiéndose al desconocido– no te metas. Él era el chavo del mercado, aquel con el que sorprendió a Norady alguna vez a risa y risa, y ella lo había negado. El tipo le había dado baje con su novia.
-Vámonos o te llevo, aunque aquí mismo armemos un desmadre.
-Vete- dijo el desconocido novedoso a Norady-, luego nos vemos.



























