Espera la vacuna para trabajar como cerillo
Desde marzo, María Teresita no ha podido laborar como empacadora en tiendas de autoservicio, “es una terapia ocupacional”, asegura
Ana Karina Vázquez/Diario de Querétaro
“Desgraciadamente por esta situación ya no pudimos laborar desde marzo, a nuestra edad era un aliciente muy grande el que podamos servir, sentirnos útiles. Con esta situación no podemos salir, no podemos hacer nada afuera que nos haga sentir bien”, expresó.
Durante su vida se ha desempeñado en distintos empleos, y fue al cumplir 60 años que decidió buscar un ingreso al trabajar como empacadora en una cadena comercial al noroeste de la ciudad; permaneció diez años en la misma plaza comercial, para luego cambiarse a una sucursal distinta, más cercana a su domicilio.
En marzo de 2020, el personal que dirige la tienda donde trabajaba únicamente les pidió a los empacadores de la tercera edad, conocidos como “cerillitos”, que dejaran de acudir y les ofreció un apoyo de mil pesos para poder consumir productos en la misma sucursal, “pero ya después no hemos tenido ningún apoyo de la tienda”, lamentó.
Nueve meses después de haber dejado de trabajar enfermó de Covid-19 y por ello fue internada en el Hospital del Instituto Mexicano del Seguro Social El Marqués, habilitado para atender la contingencia, al respecto, María dice: “puedo decir que me fue muy bien porque aquí estoy”.
Al recordar sus experiencias en los años de servicio, reconoce “como en todo, hay gente prepotente y hay gente muy agradecida, personas muy agradecidas y otras muy groseras, pero qué le vamos a hacer”.
Asimismo, consideró la colaboración con la familia como uno de los principales motivos por los que tanto ella como sus compañeros habían buscado continuar activos laboralmente, “con mi hija, lo he sobrellevado, no tenemos lujos y compramos lo indispensable, así nos la vamos llevando”, afirmó.


























