diariodequeretaro
Localsábado, 25 de abril de 2009

Querétaro entero es espíritu

Fragmento de una grabación realizada por un perito psiquiatra en el año 1989.

Hemeroteca Diario de Querétaro

Doctor Jorge Velazco Alzaga:

Claudia Mijangos Arzac:

“El que estaba en la sala sentado era mi esposo, estaba sentado y peleábamos, pero cuando le vi los ojos rojos, fue cuando ya se iba, no en la sala pero yo siento que se los vi rojos porque yo los sentía rojos.

¿Pero cómo puedes ayudarme si estás en tu casa? “Baja, que ahorita yo voy a ir”

Pero yo oía como coches afuera: eran así como de Vietnam, alemanes; estábamos así como en guerra y yo le decía: ¿pues qué están pasando los alemanes? ¿se van a meter todos y nos van a matar a todos?.

“No, baja, yo te voy a ayudar”

Entonces bajé, abrí pero no había nadie.

Vi que no había nadie. Entonces me dijo: “que estúpida, cierra la puerta, aquí estoy yo pero en espíritu. No soy yo, o sea, no me vas a ver. Soy un espíritu, ¿Cómo me vas a ver?”.

Cerré la puerta y subí. Ya no me acuerdo…

Y luego me empiezo a acordar de que estaba en la cama, del otro lado de mi niño y oía que me decía: “tienes que matarlos porque ya no hay mundo. Se van a hacer deformes, van a ser monstruos mañana”.

Y yo volteaba a ver al niño y lo veía bien. Decía, no, pero si mi niño está bien.

“Sí, lo estas viendo bien, pero él ya no es él, es espíritu. Está poseído, no hay fe”.

El niño andaba en un carrito. Yo oía ruido, andaba como loquito. Es más, yo oía ruido, el carro así: Zum, Zum, era como una carcachita.

“Pues busca una pistola”.

No, yo no tengo pistolas. Entonces voy a buscar una.

“No, no puedes ir porque todos son espíritus. Querétaro entero es espíritu”.

No, no puede ser.

Entonces vi una orbita redonda donde estaba todo el mundo, es decir, toda mi familia. Entonces oí la voz de un amigo de Estados Unidos. Yo dije, esa voz la conozco. ¿Quién es? Soy fulano. ¿Qué es lo que está pasando?

“Todos nosotros estuvimos sacándolos a todos de sus casas”

Pues a mi nadie me avisó, es que no estoy bien, estoy rara.

“Los espíritus de tus hijos los tenemos aquí”.

Es que no te puedo creer.

“Tienes que hacerlo y apúrate”.

Se oía una cosa como que subía y venía, como el que corrieran.

“Claudia, por favor. Hazme caso. Tienes que matarlos”.

No puedo, ¿Cómo los voy a matar si son mis hijos?

“Tienes que hacerlo.

Me acordé que no tenía las llaves… ¿Qué hago?

De repente llegó mi niña y me dijo, “Mamá ¿qué tienes? ¿qué está pasando? No le hagas daño”

Nada mijita, no hay problema. Duérmete. Entonces vi que se fue.

No me acuerdo que pasó.

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