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Localviernes, 8 de marzo de 2019

“Yo nací trans…”

A sus 32 años, Danna estudia la licenciatura en Psicología en la UAQ

por Iris Mayumi Ochoa Herrera

¿QUÉ QUIERE DANNA?

Refiere que a pesar de esos esterotipos que ven a las trans como unas mujeres exuberantes con un “cuerpazo”, Danna deseaba reconstruirse y encontrar un estilo que la hiciera sentirse bien, para caminar en la calle sin ser señalada.

Lejos de enterrar su lado masculino, para Palancares Pérez era importante mantener esa parte que formó durante 30 años, es por ello que decidió conservar algunos gustos y estilos que manejaba antes, pero ahora en un sentido femenino que la hace ser feliz.

Y es que a 10 meses de su tratamiento hormonal, ahora Danna se ve en el espejo y se reconoce, se acepta y se siente bien consigo misma, esto a pesar de la discriminación que aún existe para las mujeres transgénero.

LA FAMILIA Y LOS AMIGOS

“Lo primero que pasó es que mi mamá se enojó mucho y me compraba ropa de hombre para que me la pusiera, pero le tuve que decir que si siempre he sido de los que hacen lo que quieren cómo es que eso lo iba a cambiar, entonces comenzó a aceptarlo”, narra.

TODAVÍA ME PREGUNTAN A QUÉ BAÑO ENTRO

Actualmente Danna es pensionada por el IMSS tras padecer una enfermedad degenerativa en los ojos, además de que estudia en la UAQ la Licenciatura en Psicología, donde ya existe un antecedente de reconocimiento de una mujer trans, algo que ha dado mayor apertura en el tema.

Asegura que algunos compañeros de clase aún le pregunta a qué baño entra y no comprenden su proceso de transición, pero es una lucha que dice continuará porque es algo que siempre quiso hacer y no se detendrá.

Por último, Danna Palancares Pérez considera que ser mujer para ella es una lucha diaria en la que se deben incluir todas, ya que existe un mundo femenino diverso que se debe de apoyar para conseguir esa igualdad de género de la que tanto se habla en la actualidad.

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