Yo no sé mañana, cuadragésimo cuarta entrega
Yo no sé mañana
Redacción
Por Gabriel Vega Real
Meme dejó a Pavel en el estudio, se recostó y llamó a su novia, no me dijo de qué hablaron, pero si le hubiera preguntado, me hubiera dicho
qué carajo te importa
por eso no le pregunté qué le dijo a su novia.
Al amanecer Meme le ofreció un vaso de leche a Pavel, le preguntó qué relación tenía con Maryen y con el hombre que los sacó de La Isla, la respuesta fue brutal
El hombre es mi padre, no tengo autorización para decir su nombre. Maryen fue una de sus esposas.
No pudo articular palabra, había muchas cosas qué preguntar, sin embargo no dijo nada, le preguntó a Pavel por las pinturas que lo llevaron a Cuba.
Invitamos a muchos pintores mexicanos. Tú fuiste el único que respondió. Las pinturas son de una escuela de arte. El artista murió.
Pavel caminó al estudio y miró los dibujos de Meme.
De un golpe Meme comprendió todo, pero algo no embonaba.
¿Por qué él? ¿Qué necesidad los orilló a involucrar a un desconocido para salir de Cuba?
Sin dejar de mirar el jardín y los cuadros, Pavel dio la respuesta.
Faltaban varios cuados. El dinero que dejó en la mesa desapareció junto con Pavel.
Lo único que pudo hacer Meme fue tocarse las sienes y respirar con profundidad, se sentó en Flor de Loto en el jardín, respiró varias veces:
uno… dos…
uno… dos…
después de cientos de respiraciones y de muchos minutos de mantener los ojos cerrados en busca del equilibrio espiritual, hizo lo que debió al llegar al aeropuerto
jijos de su re#$&%”!=)( MAAA#$&%”
cómo pude ser tan repen$%&/?¡”#$$$%
Pavel se robó diez mil pesos de la cartera de Meme y cinco dibujos, pero también los calendarios que el carnicero le regalaba cada año a la chica de servicio.
Continuará...






















