Las historias que marcaron vidas y hoy se vuelven fortaleza para sus protagonistas que vieron de cara a la muerte, pero la abrazaron para decirle: aún no es tiempo
Desde Círculos de Diario de Querétaro celebramos la vida de quienes han sobrevivido, nos solidarizamos con quienes siguen en lucha y honramos la memoria de esas mujeres que fueron guerreras y hoy han trascendido.
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Cada año octubre se conoce como el Mes Rosa y son instituciones públicas y privadas, organizaciones, mujeres, hombres, familias, amigos quienes se unen para crear conciencia sobre la enfermedad y promover la detección temprana, el diagnóstico y el tratamiento oportunos. Así como para celebrar la vida de quienes son supervivientes y honrar la memoria de quienes perdieron tan terrible batalla.
Gaby es una superviviente y desde su trinchera apoya a mujeres que como ella han pasado por este terrible cáncer, su principal objetivo es promover la autoexploración y oportuno diagnóstico en mujeres jóvenes que como ella nunca se imaginaron tener cáncer de mamá, “tan solo tenía 22 años, nunca me imaginé que esas bolitas que me salieron en los dos senos (…) el primer doctor me mandó medicamento para deshacerla pues decía que eran grasa y efectivamente se quitaron todas menos una. Después fui con una ginecóloga y ella me dijo que estaba todo bien. Me mandaron hacer una mastografía, pese a que solo se hacen a mujeres mayores de 40 años y tuve que llevar un “permiso” de la ginecóloga para descartar que fuera cáncer” indicó.
Gaby cuenta que sentía mucho miedo y pese a ser una persona positiva, sentía mucho miedo cuando el ginecólogo oncólogo le pidió una biopsia tanto en el seno como en la axila, “el día que recibí los resultados y lo que yo quería sacar de mi cabeza, lo escuché: tienes cáncer, fue un balde de agua fría y dije, ¡me voy a morir”. Tras el diagnóstico Gaby indica que luego de muchos estudios le dijeron qué tipo de cáncer tenía y por desgracia fue de los más agresivos, “el doctor me dijo que era preocupante pues era Triple Negativo Etapa lll y no había un medicamento adecuado para combatirlo (…) fue un golpe tremendo”.
Hoy en día con tratamiento muy agresivo los médicos han dado un 60 por ciento de probabilidades, “no puedo todavía cantar victoria después de estos años. Primero fueron las quiroterapias y luego la cirugía (…) perdí gran parte de mi seno y aunque sí es importante para cualquier mujer, después de 12 quimioterapias ya en lo único que pienso es en vivir, lo demás no es importante”, indicó.
En su proceso se ha unido a diversas campañas para ayudar a mujeres jóvenes de siempre estar pendientes en los cambios de su cuerpo, “entre más temprano te des cuenta y comiences un tratamiento, tienes más posibilidad de recuperación”.
Andrea es mamá, emprendedora y superviviente de cáncer de mama, “un domingo me sentí una bolita (…) estaba tan chiquita que no me la encontraba con facilidad, fui con el ginecólogo y me dijo que era benigno que no me asustara, me envió hacer una mastografía y ahí apareció unas manchitas como si fueran nubes. Eran momentos complicados porque estaba en un proceso de divorcio, me sentía muy vulnerable”.
Andrea indica que la bolita se la encontró cuando tenía 35 años y pese a llevar una vida saludable se dio cuenta que eso tampoco te exenta de padecer cáncer,“siempre he sido muy sana, hago ejercicio, como muy saludable, no fumo, no tomo y a un así tuve cáncer”, indicó.
Luego del diagnóstico tuvo que tomar las riendas de su vida pues ya estaba divorciada y debía sacar a sus dos hijos adelante, “no quería que nadie se enterara, les dije a mis hijos días antes de recibir la primera quimioterapia (…) me corte el cabello y con fe inicie el proceso”.
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Después de 4 años de un tratamiento donde no solo perdió el cabello, parte del seno y mucho peso, también ganó más fe, confianza en sí misma. “Nunca me imaginé que yo pudiera ser tan fuerte, me admiro por ser valiente y hoy sé que Dios actuó conmigo. Me demostró su eterno amor”.
En su proceso de quimioterapias comenzó a realizar videos enfocados a mujeres que tienen cáncer de cualquier tipo y con las quimioterapias y radiaciones pierden el cabello, su piel cambian y su estado de ánimo es fatal, “en mi canal de YouTube que tenía desde antes que fuera diagnosticada, comencé hacer videos para lucir bonita aún cuando se tenga cáncer, ya que me di cuenta que en realidad no había; comencé hacer algunos donde te enseño a poner el turbante de diferentes maneras, colocarte las pestañas postizas cuando las tuyas se han caído, a hidratar la piel pues después de las quimioterapias se vuelve seca, ajustar la tonalidad del maquillaje ya que después de varias sesiones se hace como verdosa, esos videos tienen muchas vistas”, indicó.
Sara se enfrentó a un diagnóstico de cáncer de mama cuando se sintió una bolita en su seno izquierdo, “(…) fue casualidad, el brasier me molestaba, sentía como si algo se estuviera oprimiendo y luego de días me exploré y sentí una bolita como una canica, se movía a la hora de manipularla. Hice cita con el ginecólogo y me envió a realizarme la mastografía, luego de los resultados, me refirió con un oncólogo y tras una serie de estudios confirmaron que tenía cáncer de mama en una etapa ll. Sentí la muerte”, platica y recuerda que al igual que muchas otras pacientes diagnosticadas su primer pensamiento fue la muerte y la angustia de dejar a sus hijos quien en ese momento tenían 3, 7, 12 y 15 años, “me hice mil historias en la cabeza, después de según yo acomodar toda mi vida, una amiga me llevó a Grupo Reto y ahí comencé todo un proceso donde no solo me atendieron el cuerpo, también el alma, pues en el primer año me deprimí demasiado, cuestionaba a Dios, maldecía mi suerte, era como estar en un abismo en el que me hundía hora a hora”. Sara comparte que luego de estar en tratamiento psicológico de conocer muchas historias de otras mujeres que igual que ella padecían del mismo mal, pero que tenían una perspectiva de su realidad muy diferente a la suya, “en el grupo las veía reír, planear sus próximas vacaciones, relajarse antes de una terapia de quimio y enfrentar su lucha con valentía, ahí me di cuenta que cada quien se sube al mismo barco, pero es responsable de llevar el timón por un mar en calma o bajo una turbulencia”.
Tras 10 años de ser sobreviviente, Sara comprende que el cáncer de mama es inevitable, pero si se detecta a tiempo hay muchas posibilidades de salir victoriosa, que la actitud cuenta y mucho, que la fe, la esperanza y la confianza en Dios son primordiales para darle cara a la muerte y decirle: todavía no es mi tiempo, aún tengo muchas cosas porque vivir.