Coatzacoalcos
Este fin de semana tuve el gusto y el honor de acompañar a la gobernadora electa, Rocío Nahle, en su gira de agradecimiento por la zona sur. ¿La joya de la corona? Desde luego, su casa, su terruño: Coatzacoalcos.
A riesgo de equivocarme, me parece que Coatzacoalcos nunca ha tenido un gobernador. No, cuando menos, en el último siglo.
Pero las querencias no se pueden contener o disimular. Entre Rocío y Coatzacoalcos hay un cariño mutuo, poderoso e inocultable que el pasado sábado se desbordó en abrazos, besos, felicitaciones, porras y palabras de compromiso mutuo.
No es para menos. Entre los de Coatzacoalcos, tener una gobernadora paisana, a la que incluso muchos tienen en el WhatsApp, entraña una combinación de orgullo y esperanza. El orgullo es muy merecido, la esperanza está bien fundada.
El mensaje institucional fue muy claro. Aquí ya no estamos en campaña y habrá gobernadora para un solo Veracruz.
*Diputado local. Morena
