Normalidad ficticia
No tienen sentido las alharacas partidistas, los feminismos partidistas, los programas asistenciales respectivos, las formalidades gubernamentales ni el discurso hueco ante la terrible y vergonzosa situación de las mujeres víctimas de la delincuencia y el machismo.
Con nueva o vieja estrategia lo que debe hacerse es aplicar las leyes y combatir ineludiblemente a la violencia. Los violentos ganan si la ciudadanía tiene miedo y si los gobiernos se tapan los ojos para no ver la realidad y, en otros casos, ser cómplices.
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