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Análisismartes, 10 de marzo de 2020

Renuncia al Tricolor

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Un priista más ha decidido romper con su pasado y comenzar una vida política. Es Carlos Vasconcelos, el hijo de don José Vasconcelos, el líder petrolero más fuerte del sur de Veracruz que fue, amigo de Joaquín Hernández Galicia, La Quina, y quien miraba en Carlos Vasconcelos "al hijo que siempre deseó tener".

En el sexenio de Carlos Salinas, Carlos Vasconcelos fue satanizado porque estaba cerca de La Quina, tiempo aquel cuando el gremio petrolero votó por Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano para presidente de la república y Salinas se vengó y desquitó.

Muchos años después reapareció como líder cetemista en el sur y en cuyo sindicato afilia hasta miembros de la diversidad sexual metidos de cultores de belleza y de peluquerías.

"No tardo en separarme del PRI", dijo al reportero Mussio Cárdenas Arellano la semana anterior. Y también, anunció, se irá de la CTM regional.

Tremendo hoyanco, casi casi cráter lunar, para el partido tricolor en Coatzacoalcos.

DOS. Sueña con la alcaldía

Vasconcelos, sin embargo, se mira como candidato independiente a la presidencia municipal de Coatzacoalcos, un municipio donde MORENA ha tenido sus raíces desde tiempo memorable, imborrable y citable, antes como PRD, la izquierda, izquierda delirante.

Y en donde, claro, y visto desde MORENA, mucho pesa la familia Robles Barajas, con una amistad histórica con Andrés Manuel López Obrador desde que caminaba con las huestes indígenas y campesinas de Tabasco a la Ciudad de México.

34 años después de militar en la CTM y el PRI, Vasconcelos se reinventa. En la conversión kafkiana le pasaría lo mismo que al otro José Vasconcelos, el secretario de Educación del presidente Álvaro Obregón, que parte de su vida se declaró ateo y hacia el final de sus días se arrepintió y pedía un sacerdote para ser perdonado.

TRES. Entre el sueño y la amistad

Vasconcelos tiene 66 años y buscando como candidato independiente la alcaldía necesitará mucho entusiasmo y energía física para dar la batalla, por ejemplo, ante la diputada local, Mónica Robles Barajas, quien también sueña con la silla embrujada del palacio municipal.

Y aun cuando nadie lo contratará como semental, la realidad es que de lanzarse ("Voy a buscar la candidatura, la voy a buscar, la voy a buscar") será tanto como batirse a duelo con uno de sus amigos, el empresario periodístico, José Pablo Robles Martínez, padre de Mónica.

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