Locallunes, 1 de mayo de 2017
Preocupa a obispo condiciones vulnerables de niños pobres
Condena además más de 76 mil abortos en una década
OSCAR GOMEZ

San Cristóbal de Las Casas.- El obispo de la Diócesis de esta ciudad, Felipe Arizmendi Esquivel, dijo sentirse preocupado por la pobreza de muchos hogares, donde los niños son obligados a trabajar, bajo amenaza de dejarlos sin comer si no lo hacen ya que “es una grave explotación infantil que algunos adultos los alquilen para vender por las calles, sin una justa retribución por su trabajo”.
En conferencia de prensa, después de la misa de mediodía en la Catedral coleta el pasado domingo, con ocasión al “Día del Niño”, felicitó a las niñas y niños, deseándoles que en su familia, en la escuela y en la sociedad se les brinden siempre amor, ternura y cariño, junto con el respeto que merecen a sus derechos a la vida, a la salud, a la educación y a cuanto necesitan para su desarrollo integral.
Como iglesia, señaló, les preocupa que muchos infantes no pueden crecer sanos en el cuerpo, en la mente y en el espíritu, pues sus progenitores, con frecuencia el papá, los abandona sin hacerse responsable de su vida y de su crecimiento, pues viven sumidos en el alcohol “y no llevan lo necesario al hogar, o es una persona violenta que sólo genera miedo y angustia”.
Consideró grave el aumento de abortos, por relaciones sexuales prematuras e irresponsables; “es un crimen horrendo que, en la legislación de la Ciudad de México, se hayan dado tantas facilidades para abortar, llegando en 10 años a la espantosa cantidad de más de 76 mil abortos legalizados, que son verdaderos asesinatos de niños inocentes e indefensos. Eso no es adelanto en la civilización, sino un atraso total en humanidad”.
“Nos preocupa la facilidad con que los niños pueden acceder a la pornografía en los medios electrónicos, sin control de ninguna especie, abandonados por sus propios padres, que a veces son los primeros en caer en esas redes pervertidoras. La sexualidad es un don precioso que Dios nos ha dado, pero que necesitamos educarlo, para que no se revierta en desorden y perversión”, añadió el prelado.
Arizmendi Esquivel llamó a los padres de familia a mantenerse unidos y no abandonar a los hijos, invitándolos a que cuando tengan alguna incomprensión en el hogar, no piensen sólo en sus derechos personales, sino ante todo en el bien o en el mal que puedan causar en los hijos, “pues abandonarlos irresponsablemente es un crimen que se paga muy caro en la vida”.
“Exhortamos a los padres de familia a dedicar tiempo para dialogar con sus hijos, a escucharlos en sus preguntas y en sus necesidades, a educarles en las normas sencillas de urbanidad, a enseñarles a ser responsables y justos, a ser compartidos y no egoístas, a estudiar y también a trabajar en los pequeños servicios que se pueden necesitar en el hogar, para que no se malacostumbren a sólo recibir y exigir”, aseveró.
Dejó ver finalmente que hay pequeños trabajos, de acuerdo con la edad, que son muy educativos, para formar personas positivas para sí mismas, para la propia familia y para la sociedad, “y que los acerquen a Dios, que también se hizo niño, para enseñarnos el valor de la familia, del trabajo y del servicio”.