Autosuficiencia
Autosuficiencia
Para que la pobreza exterior pueda ser abolida, primero tenemos que acabar con la pobreza interior: la de ausencia de ideales, de aspiraciones, de criterio, de amor y de ambición.
Mario Góngora Hernández
El hombre que no sabe o no puede bastarse a sí mismo, independientemente de los estudios o títulos que posea, no está realmente educado. Es un deber del ser humano bastarse a sí mismo una vez que está en edad de no depender de sus padres.
Pero mientras no aprendamos a depender de nosotros mismos, jamás desarrollaremos la autoconfianza, ni un país del primer mundo…
Ejemplos de esto los tenemos abundantemente en todos lados, hasta en todos los partidos políticos. Personas que si tuvieran que sobrevivir por ellas mismas, morirán de hambre.
El que espera o finca sus esperanzas en el gobierno o en los demás, construye su vida y su futuro sobre arena movediza. Forzar a un pueblo a desarrollarse en derroche de paternalismo, de humanitarismo, de "igualdad" al estilo Morena, es jugar con fuego.
La mejor manera de ayudar a la humanidad no es "a cada quien de acuerdo a sus necesidades...", sino remunerar equitativamente a los que hagan algo útil, no a los que no hagan nada.
El hombre que tiene la capacidad de ser autosuficiente, de bastarse a sí mismo, vale mucho más que un millón de los que están esperando la ayuda y la protección de los demás.
Mientras que antes los ricos hacían dinero a expensas del pobre, hasta hace poco, muchos trabajadores, aunque no todos (ganaban igual o más que un profesionista esto, antes de López).
Cuando la adversidad toca a nuestra puerta, cada uno de nosotros es el que tiene que enfrentarse a ella. Pero si uno es tan pequeño e insuficiente que viendo venir dicha miseria no hace nada al respecto, nos explica que somos pobres porque tenemos una imaginación pobre.
Para ser autosuficientes no se debe odiar y razonar al mismo tiempo, como sugiere el comunismo; el Foro de Sao Paulo; Morena, o López Obrador, especialista en el arte del odio. Un espíritu conciliatorio es el primer requisito para ser autosuficiente.
Pero lo más importante no es saber dónde estamos, sino a dónde nos dirigimos.
Si el hombre no es autosuficiente, si no piensa por sí mismo, todo le será negativo, pobre y adverso. Pobreza de ideales, de amor, de ambición y de criterios... esto es la auténtica pobreza.
Así pues, para que la pobreza exterior pueda ser abolida, primero tenemos que acabar con la pobreza interior. Esto nos dará mayor capacidad, y el dinero, el éxito y la felicidad llegarán a nosotros como aguacero en primavera.






















