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Análisisviernes, 3 de mayo de 2019

Desde el séptimo piso

Desde el séptimo piso

Alejandro Cortés González Báez

¿No será que encadenarse a unos planes y placeres tan vacíos nos hace esclavos? ¿Será posible ser esclavo de uno mismo? Pienso que sí.

Estoy convencido de que si a uno de los gimnasios a los que acuden tantos a ejercitarse, les quitáramos los espejos perdería muchos clientes.

En otro orden de cosas, está claro que la persona egoísta no deja de serlo cuando se casa, y esto se hace evidente con el paso del tiempo.

Además, el hombre necesita creer en algo, y si no cree en Dios, se inventa dioses…, falsos dioses: “ídolos”, y para ello hay miles de opciones.

www.padrealejandro.com

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