El hablador y el cojo
Las opiniones vertidas en este artículo son responsabilidad de quien las emite y no de esta casa editorial. Aquí se respeta la libertad de expresiónEl aprendizaje de la semana para el pseudo empresario Salinas Pliego, que después de haber hecho el ridículo yendo a la Corte Interamericana de Derechos Humanos para denunciar una supuesta persecución de parte del gobierno federal, es aquel dicho popular mexicano que dice: cae más pronto un hablador que un cojo. Cuánta dignidad se pudo haber ahorrado de haber pagado lo que debe, pero el protagonismo y la costumbre a que con poder todo se puede, no le permitieron hacer bien las cosas.
La semana pasada llegaba el límite de tiempo que el pseudo empresario tenía para realizar el pago por un monto total de 32 mil 132 millones 897 mil 658 pesos de impuestos, al final , abonó 10 mil 400 millones 630 mil 537 pesos y el resto lo cubrirá en 18 pagos, obteniendo incluso un ajuste del 39 por ciento, o sea, un descuento.
Para hacer esto que es una obligación ciudadana y que todas las personas hacemos, Salinas Pliego jugó muchas cartas y todas las perdió. Desde bravuconerías hasta vulgaridades, con intenciones de convertirse (según él) en candidato presidencial para el 2030, todo eso fue parte de una estrategia que a todas luces no funcionó y no solo eso, hoy evidencia una actitud completamente indigna de alguien que desea gobernar al país.
Algunas personas de la clase política en México ven en la ultra derecha una oportunidad para llegar al poder debido a que, hay que reconocer, la ultra derecha en el mundo ha ido creciendo, sin embargo, cada país tiene su tiempo y su ritmo, tal como en Brasil y México por ejemplo, en donde la derecha ya gobernó y lo hizo tan mal, que hoy nadie quiere saber de ellos. En México el PAN no es opción, justamente estos días se dio a conocer que es el partido en el país con menos afiliados, y a la par que el PRI, quienes menos intenciones de voto tienen.
Y obviamente ese partido ve en Salinas Pliego a un posible candidato y ya se ofreció a ser el vehículo para que este personaje contienda bajo sus siglas. Aún falta para que eso suceda, pero las intenciones ahí están por lo pronto. Hasta estas instancias llegó el pseudo empresario en su campaña para no pagar impuestos, ya veremos si una vez que se apegó a la legalidad y no logró evadir su pago de impuestos, sigue con ganas de ser candidato.
Al final, el eslogan de Elektra (ahorros chiquitos para pagar poquito) le quedó también a su dueño, quien tuvo que recurrir a este recurso no porque no tenga el capital para pagar, sino simple y sencillamente porque no quería pagar, porque desafió no a un gobierno, sino al Estado mexicano, que tenía todo el derecho y la razón para cobrarle y exigirle el pago a este pseudo empresario que sueña con el poder sin respetarlo.