La línea que México no debe cruzar
Se alejan de las dinámicas tradicionales asociadas al crimen organizado o a disputas territoriales y se acercan más a un fenómeno que durante décadas se ha desarrollado en Estados Unidos: los tiroteos indiscriminados.
Lo que está en juego no es solo un cambio en la forma de la violencia, sino en su significado. Cuando el azar sustituye al objetivo, la percepción de seguridad se rompe de manera más profunda.
Y cuando eso ocurre, el impacto deja de ser únicamente estadístico y se vuelve social: modifica conductas, genera miedo cotidiano y erosiona la confianza en el espacio público.
Por: Gael Haziel Molina Hernández
@gaelhaziel
















