Los 100 días de Claudia Sheinbaum.
El análisis de los primeros 100 días de gobierno de Claudia Sheinbaum refleja la continuidad de los problemas estructurales de México, a pesar de la narrativa oficial de cambio. ¡Todo sigue igual o peor!
Crisis Económica Disfrazada: Aunque el gobierno presenta una supuesta recuperación económica, la inflación, los bajos salarios y la pobreza persisten. En lugar de generar medidas concretas para revitalizar la economía, la administración sigue apostando por programas sociales que no abordan las raíces del estancamiento, como la informalidad y la falta de inversión productiva.
Desigualdad y Pobreza: Los programas asistencialistas, como becas y pensiones, siguen siendo la respuesta a la pobreza, pero no atacan las causas estructurales de la desigualdad. No hay un modelo que promueva una movilidad social real, y la falta de reformas en los sectores educativos, de salud y empleo deja intacto el ciclo de pobreza.
Seguridad y Militarización: La estrategia de seguridad sigue siendo la militarización, a pesar de que los índices de violencia aumentan. Los feminicidios, homicidios y desapariciones continúan sin respuesta efectiva, y el gobierno no cuestiona la eficacia de las Fuerzas Armadas en tareas de seguridad.
Militarización y Democracia: La Guardia Nacional, creada como cuerpo civil, se ha convertido en una extensión del Ejército. Los militares están asumiendo funciones civiles, lo que pone en peligro la independencia de las instituciones y amenaza con consolidar un Estado militarizado.
Corrupción: A pesar de la promesa de erradicar la corrupción, la administración sigue permeada por las mismas estructuras corruptas. Casos como el de la Casa Gris y la falta de independencia en los órganos de justicia muestran que la corrupción sigue siendo un problema profundo y no resuelto.
Proyectos Faraónicos: El gobierno ha impulsado proyectos como el Tren Maya y la refinería de Dos Bocas, que son económicamente inviables y tienen un grave impacto ambiental. Estos proyectos, aunque populistas, no abordan las necesidades estructurales del país y desvían recursos de iniciativas más urgentes.
Sistema Judicial Colapsado: El sistema judicial sigue siendo lento, corrupto e ineficaz, con altos niveles de impunidad. No se han impulsado reformas reales para garantizar que los responsables de actos de corrupción o violencia enfrenten la justicia, lo que afecta la credibilidad del gobierno.
Medio Ambiente: Aunque se habla de transición energética y cambio climático, el gobierno sigue apostando por proyectos como la refinería de Dos Bocas, que contravienen las políticas ambientales y no promueven energías limpias ni un desarrollo sostenible.
Política Exterior: La administración sigue una línea sumisa hacia Estados Unidos y no ha adoptado una postura más autónoma en temas clave como migración, seguridad y comercio internacional. México ha perdido protagonismo en la región y no defiende firmemente sus intereses nacionales.
Los primeros 100 días del gobierno de Sheinbaum han sido una continuación de los problemas estructurales del país. El populismo, la corrupción y la falta de acción en los temas urgentes siguen siendo la tónica de su gestión, que no ha logrado transformar el país ni ofrecer soluciones efectivas a los desafíos más profundos. En lugar de generar un cambio real, la administración parece seguir los mismos caminos de gobiernos anteriores, centrados en promesas vacías y clientelismo.