Sembrar el futuro: el compromiso con el campo chihuahuense
Lo anterior motiva que, iniciemos por reconocer que Chihuahua se ha ganado a pulso ser ejemplo del esfuerzo del agro en el norte del país; para quienes tenemos la oportunidad de recorrer el estado, queda claro que el campo no solo se traduce en un sector económico, sino en la columna vertebral de nuestra identidad.
No es coincidencia entonces que, Chihuahua sea líder en producción de nuez, manzana y algodón, liderazgo que no ha sido ignorado por la Presidencia de la República, desde donde se ha buscado garantizar la sostenibilidad de una actividad que, dado los retos globales que enfrenta, pareciera más una vocación.
En tal virtud, la administración en conjunto con SADER, ha priorizado la inversión en infraestructura que permita optimizar el agua, no solo como medida de protección, sino como una importante reducción en costos de operación para las personas productoras, para que el campo sea rentable y no se limite por ineficiencias operativas.
Podemos irnos detalladamente a escudriñar los pendientes, sin embargo, la resiliencia del campo chihuahuense, se suma al compromiso del Gobierno de México, lo que permite consolidar alianzas y puentes que conecten el potencial de la tierra con las herramientas y apoyos necesarios para que, el campo, siga siendo el orgullo de nuestra nación.
Sembrar el futuro significa, ante todo, creer en nuestra tierra y en la gente que la trabaja.















