Reforma electoral: el poder al servicio del pueblo
Es así que la verdadera fortaleza de esta reforma, es reivindicar el poder para la gente, robusteciendo mecanismos como las consultas populares, iniciativas ciudadanas y la democracia participativa en todos los niveles.
En suma: esta reforma no reduce los derechos, los amplía para la población que es quien vota, quien sostiene el aparato gubernamental, fortaleciendo las elecciones para ser más baratas, directas y honestas.
La transformación sigue su curso para que el poder sirva al pueblo y no al revés. En un país donde, durante décadas se vivió una simulación de democracia, avanzamos con paso firme hacia el segundo piso de la Cuarta Transformación.

















