Marcha 8M: Exigen justicia ante un sistema que las condena y oprime
Cerca de 8 mil personas formaron parte del movimiento durante este 2025
Velvet González, Daniela Padilla y Karina Rodríguez / El Heraldo de Chihuahua
Varios negocios ubicados a lo largo de dicha vialidad, obsequiaron aguas naturales como muestra de solidaridad; sin embargo, varios inmuebles no se salvaron del coraje que se vio reflejado en acciones de vandalismo.
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Organización del contingente
Es de recordar que el contingente de este 2025 estuvo conformado de la siguiente manera:
Llegada a la Plaza del Ángel y mitin feminista
Aproximadamente a las 16:45 horas, llegaron los primeros grupos de marchantes a la Plaza del Ángel, donde se organizó el tradicional mitin.
Las primeras en tomar el micrófono fueron las representantes de la Asamblea Feminista del estado de Chihuahua, quienes exigieron tajantemente un alto a la violencia contra la mujer.
“La lucha por la igualdad de género es una lucha constante, desde la época en que las mujeres fueron privadas de sus derechos y libertades hasta hoy en día cuando todavía enfrentamos desigualdades y discriminaciones”, manifestaron.
Fueron claras al señalar que la lucha feminista es de las mujeres trabajadoras y que no es únicamente una demanda de igualdad: es una batalla contra un sistema que oprime y condena.
En su intervención, el colectivo “Mujeres Disca” evidenció una violencia de la que poco se habla y es invisible: la que viven las mujeres con discapacidad y sus familias.
“Si no es accesible no es revolucionario”, destacaron las mujeres con discapacidad, las cuales participaron por segunda ocasión consecutiva en la marcha 8M de Chihuahua.
En tanto que “Mujeres 420” exhibió la violencia que están sufriendo las mujeres rarámuris a causa del narcotráfico, y el mal manejo de la política de drogas.
En primera instancia se detalló que como agrupación, también defienden el derecho de las mujeres a decidir sobre su cuerpo, el libre desarrollo de la personalidad y el derecho al placer y al bienestar.
“Las prácticas culturales que sistematizan la moralidad nos exponen a prejuicios y estigmas, lo que resulta en violencia y la escasez de espacio seguro”, comentaron.
“Este fenómeno refleja cómo muchas veces las mujeres son usadas como intermediarias por el narcotráfico, quedando atrapadas en un sistema que no las defiende ni las protege”, acusaron.