Ocotillo, la planta del norte de México que florece en invierno y atrae colibríes
La regulación de su aprovechamiento y la educación ambiental son pasos clave para evitar su desaparición
Thelma Azucena Dominguez Miranda / El Heraldo de Chihuahua
Se trata de una planta endémica de regiones semiáridos, capaz de sobrevivir en condiciones extremas de sequía y suelos pobres, lo que la convierte en un elemento clave para el equilibrio ecológico del desierto.
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A lo largo de generaciones, esta planta ha sido aprovechada por sus propiedades medicinales, ya que en diversas comunidades se utiliza para tratar malestares como dolor de cabeza, estómago y padecimientos postparto.
Además, el ocotillo ha sido un recurso fundamental en la vida rural, empleado para la construcción de cercas, corrales para ganado aviar, vacuno o caprino, así como en la elaboración de techos de viviendas tradicionales.
Esta floración, que dura alrededor de un mes, ocurre casi de manera simultánea en amplias regiones y atrae a insectos, aves, venados y otros animales, fortaleciendo la biodiversidad local.
Sus flores y hojas contienen compuestos como flavonoides, antocianinas y carotenoides, lo que explica su uso en la medicina tradicional para aliviar enfermedades respiratorias, cardiovasculares y urinarias.
Expertos subrayan que la conservación del ocotillo es prioritaria no solo por su valor ambiental, sino también por su importancia en la ecología, la cultura y la economía rural.
Esta planta sirve de alimento a colibríes y abejas, brinda refugio a pequeños mamíferos y se vincula incluso con los patrones de alimentación de los venados, que se acercan a las comunidades cuando el ocotillo presenta follaje.


























