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Tendenciasviernes, 4 de febrero de 2022

El camino de la Canilla

Un suceso inexplicable marcó la vida de José, quien perdió a su esposa Jacinta justo en el Día de Muertos

Víctor Manuel Jiménez Pérez / El Heraldo de Tabasco

En la quietud de la noche se escucharon tres golpes en la puerta de madera corroída por las termitas:

- ¿Quién es? - preguntó Jacinta, su voz denotaba enojo, pues no le gustaba ser interrumpida cuando estaba ocupada en alguna labor.

Enseguida tres golpes más interrumpieron la labor de la iracunda mujer, que con voz llena de furia volvió a preguntar:

- ¿Quién es?

A regañadientes y mascullando improperios se encaminó hacia la puerta que abrió con la fuerza producida por el enojo que le causaba despegarse de la batea.

Al abrir la puerta, se le congeló la sangre y la piel se le fue poniendo fría.

- De seguro van a rezar a otra casa- pensó Jacinta.

Enseguida se metió a su casa y solo se escuchó el ruido de bisagras oxidadas, atornilladas en la triste puerta que cerró con furia.

Los cánticos cesaron y eso le llamó mucho la atención; se sintió impulsada por una fuerza extraña e inexplicable que la condujo hacia la puerta, la abrió y cuando se asomó no vio a nadie.

Sólo dijo en voz alta:

- ¡Qué raro!, no pasaron por aquí.

- ¿Por qué llegas tan tarde, ya viste que hora es?

José desorientado por tal recibimiento se encogió de hombros.

- Como me quedé a trabajar más horas, me dieron más dinero, dentro de tres días es el Día de Muertos, ¿vamos a hacer algo para celebrar?

- ¡Yo no tengo tiempo!, Tengo que desgranar el maíz, moler el pinol, terminar de tejer la blusa, lavar toda la ropa y el cacao lo tengo que poner a asolear ¿encima me preguntas que si vamos hacer algo para el día de muertos?

Jacinta se guardó para sí lo que habían visto esa noche, pues no lo consideró relevante como para contárselo a José. Ya muy entrada la noche la mujer se fue a dormir.

En la víspera de la celebración de Día de Muertos nadie laboraba, era prácticamente día asueto, tal como sucedía con todas las festividades católicas: todo el comercio se paraliza al igual que los quehaceres en casa.

- Mañana iremos al panteón, saldremos con los primeros rayos del sol porque es casi medio día de camino, no se te olvide comprar las velitas para quemar hoy y mañana

Jacinta solo lo miró de reojo y masculló:

- ¡Qué muertos ni que nada, nadie me va a venir a ayudar!

- ¡Buenas noches!- dijo

Con voz temblorosa y el corazón que parecía caballo desbocado contestó Jacinta el saludo.

-¿Nos puede guardar esta cajita? mañana venimos por ella- dijo la espectral figura.

Jacinta contestó con un monosílabo afirmativamente y extendió las manos.

-¡Muchas gracias!- hablaron todos al unísono y se perdieron entre la espesa niebla.

Desde ese hecho inexplicable con el pasar de los días la conseja popular bautizó la senda que lleva a la casa de José como “el camino de la canilla”.

Este texto pertenece al libro "Huimanguillo a través de sus leyendas", de la autoría de Víctor Manuel Jiménez Pérez

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