Democracia mexicana: entre la fe y el rechazo
Esa ruta exige acuerdos básicos: crecimiento con inclusión, fortalecimiento institucional, seguridad con respeto a derechos, inversión productiva, educación de calidad y un sistema de salud funcional. No son banderas partidistas; son necesidades nacionales.
La polarización puede ser síntoma de una sociedad viva, pero también un obstáculo si cancela el diálogo. México no necesita unanimidad; necesita ciudadanía crítica y responsable. No basta con creer o detestar: es indispensable comprender, comparar y proponer.
El futuro democrático no depende exclusivamente del partido en el poder ni de la oposición. Depende de la capacidad colectiva para exigir resultados medibles, rechazar abusos sin importar su origen y respaldar políticas eficaces sin importar su color.
















