Después del abatimiento: la paz que no llegó
Pero una cosa es abatir al líder de una organización y otra muy distinta recuperar la paz.
En Zapopan, en la colonia Altagracia, una mujer embarazada perdió la vida por una bala criminal. Soldados mexicanos cayeron en cumplimiento de su deber. Sus familias siguen llorando. Las calles quedaron en silencio, pero no era paz: era miedo.
Y sin embargo, la sensación fue clara: la presencia del gobierno en todos sus niveles no se sintió con la sensibilidad suficiente. La gente lo dijo en voz baja y en redes sociales: se sintieron solos.
Porque la verdadera victoria no es abatir a un criminal. La verdadera victoria es que ninguna madre vuelva a morir por una bala que no le pertenecía.
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