Análisissábado, 7 de septiembre de 2019
¿Hay seguridad ciudadana en Guadalajara?
¿Hay seguridad ciudadana en Guadalajara?
Luis Sánchez
* Coordinador de Análisis y Comunicación del PAN Jalisco

¿Por qué países como los nórdicos, que tienen la más baja proporción de policía per cápita del planeta, tienen tan bajos niveles de delincuencia? Su éxito está en que el sistema social incluye. Hay oportunidades reales de educación y trabajo para los jóvenesBernardo Kliksberg, asesor PNUD - ONU para América Latina
El aumento en los índices de inseguridad pública en las calles de la ciudad es alarmante y por supuesto nos inquieta la falta de acciones contundentes e inteligentes para combatir a la delincuencia por parte de nuestras autoridades. La población tapatía reclama respuestas a la crucial cuestión de inseguridad ciudadana. De acuerdo a datos de la Fiscalía de Jalisco, del 1 de octubre de 2018 (inicio de la actual administración) al 31 de julio del presente año (fecha del último corte de cifras) en Guadalajara se han registrado 25 mil 668 delitos, entre los que destacan 360 homicidios dolosos y seis feminicidios, seis mil 704 robos de autos, cinco mil 482 robos a persona, cinco mil 41 robos a negocios y mil 341 robos a casa-habitación.
En este sentido es pertinente hablar sobre el enfoque de seguridad ciudadana, en IEXE Escuela de Políticas Públicas lo definimos como: acción integrada que desarrolla el Estado con la participación activa de la ciudadanía, destinada a asegurar su convivencia pacífica, la erradicación de la violencia, el uso adecuado de los espacios públicos y a contribuir a la prevención de la comisión de delitos y faltas, así como a la reducción de los mismos.
Kliksberg, maestro de la Universidad de Buenos Aires, se hace una pregunta y tres planteamientos a debatir: ¿Qué se debe hacer? Dados los limitados resultados obtenidos en seguridad, urge poner la discusión en un marco de análisis más amplio que integre, junto a los temas policiales, muchos otros. Entre ellos: 1) La discriminación en acción. Un estudio de USAID (2006) muestra que muchos de los jóvenes de Honduras, Guatemala y El Salvador jamás han experimentado una interacción positiva con el Estado. Con frecuencia, su única vivencia del Estado es la policía haciendo arrestos y encarcelando personas. 2) La desarticulación familiar. La familia es fundamental en la prevención del delito. Da códigos éticos, modelos de conducta y tutorea. Muchas familias pobres se quiebran ante el estrés socioeconómico. Sin embargo, la protección de la familia no está en la agenda de la seguridad ciudadana. 3) En lugar de dar a los jóvenes en riesgo más educación, más trabajo y más familia, la respuesta convencional es "más de lo mismo": represión, encarcelamiento y punición. Se está facilitando así la generación de una mano de obra cautiva para el crimen organizado. Mientras que la sociedad es indiferente a su destino, las mafias les ofrecen incentivos económicos inmediatos.
El problema requiere soluciones multicausales. Hay que modernizar, capacitar y recuperar a la policía, que es una institución decisiva para la prioritaria lucha contra el crimen organizado; fortalecer la justicia; reformar el pésimo sistema penitenciario. Si se logra elevar la calidad del debate, la sociedad defenderá una respuesta integral y no caerá en la trampa de la represión alegre.