Escribir para ser feliz: Orham Pamuk
El Premio Nobel de literatura 2006 abrió la plática con el gran auditorio diciendo que se considera un escritor feliz, aunque no sea una persona feliz
Elsa Arenas
Nueve años después de su primer visita a la FIL de Guadalajara, el escritor turco, Orham Pamuk, abrió el Salón Literario Carlos Fuentes y recibió de manos de Silvia Lemus la medalla respectiva para destacados exponentes de la literatura mundial.
El Premio Nobel de literatura 2006 abrió la plática con el gran auditorio diciendo que se considera un escritor feliz, aunque no sea una persona feliz.
Al celebrar 40 años como escritor, habló sobre por qué escribe, y dijo nunca piensa en el género, sino en construir un mundo nuevo con las palabras, hacer cobrar vida a una persona.
Pamuk dijo que nunca se consideró el escritor de Estambul, empezó a escribir sobre sus amigos, conocidos y su ciudad, pero cuando tomó conciencia de eso, los últimos 10 años, su nostálgica Estambul había cambiado.
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Sus autores favoritos son Tolstoi, Dostoyevski, Proust y Tomas Mann, de ellos aprendió a escribir; pero, con Borges, Calvino y Nabocor aprendió la acrobacia de la literatura.
Aunque también mencionó que cuando leyó a Juan Rulfo, le abrió los ojos, “Rulfo tiene algo extraño y diferente al la hora de ver los pequeños pueblos y me influyó mucho en mi vida y perspectiva.”
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Aseguró que su religión es la literatura, “escribo porque deseo escapar de mi sueño que existe un lugar al que tengo que ir, pero no logro llegar ahí; es un tema continuo; escribo porque nunca logro ser feliz, escribo para ser feliz.”


























