Jalisco, líder nacional en consumo de alcohol
En la población de los 12 a 17 años de edad, de acuerdo a la Encuesta Nacional de Consumo de Drogas, Alcohol y Tabaco (Encodat) 2016-2017, aumentó el patrón de consumo, siendo más fuerte en las mujeres que en los hombres
Isaura López / El Occidental
Jalisco es líder a nivel nacional en el consumo de alcohol, su uso tiene consecuencias adversas en la salud, familiar, en el desarrollo social y laboral, y violencia; un problema enraizado en las familias que cada vez toma más fuerza en la comunidad femenina.
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La primera copa se da en la familia; niñas, niños y adolescentes siguen el mismo patrón de comportamiento de su entorno, incluso se ve normal que a su corta edad comience el consumo, así inició la historia de Maru, Perla, Viky y Rosa.
El primer trago fue por imitación, curiosidad, aceptación, demostrar que se es libre, independiente, desinhibida y rebelde, pero una década o cuatro décadas después los estragos son tormentosos.
Cada una cuenta su historia: después de permanecer en un hospital, vivir y ejercer violencia familiar, prisión, prostitución e incluso quedar inconsciente en algún lugar.
A nivel nacional, la entidad se va posicionando en los primeros lugares con más mujeres consumiendo alcohol de manera excesiva, a diario y consuetudinariamente, un problema que comienza a preocupar por las implicaciones que conlleva en su entorno íntimo y social.
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A cinco años del nacimiento de su hija se encuentra bien de salud, tiempo en que Maru no ha vuelto a levantar una copa.
En la población de los 12 a 17 años de edad, de acuerdo a la Encuesta Nacional de Consumo de Drogas, Alcohol y Tabaco (Encodat) 2016-2017, aumentó el patrón de consumo, siendo más fuerte en las mujeres que en los hombres.
La hermana mayor de Maru le brindó el apoyo para que dejara de beber. Perla tenía tres años sin tener contacto con el alcohol. Ella no volvió a levantar la copa luego de reconocer que vivía violencia de pareja y ejercía violencia hacia su primogénito.
A los 12 años de edad, en una fiesta navideña, en medio de las risas familiares, Perla levantó su primera copa “tome bastante donde no supe de mí, me encerré en un cuarto con todas -primas y amigas- a tomar, nadie me dijo que no lo hiciera”.
A los meses volvió a tomar sin medir las consecuencias: “En mi casa no era prohibido el alcohol, de echo tremenda borracheras llegue a tomar con mi papá, con mis hermanos; navidades, festejar siempre, pero siempre empecé a tomar mucho”.
La violencia intrafamiliar, señalan especialistas, es detonada por el consumo de alcohol, un problema social que trae graves estragos a los miembros de la familia.
“Este cambio social y de género en el que se ha observado el aumento en el número de mujeres que toman en exceso yo creo que tiene entre 20 y 25 años que se ha visto este fenómeno”.
“Mi alcoholismo es una enfermedad con la que debo luchar como con un cáncer, una vez adquirido pues buscar una mejor calidad de vida a detectar porqué tomaba, y lo sé, crecí en una familia disfuncional, sin una figura paterna, creí que no me había afectado”.
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En este espacio Maru, Perla, Viky y Rosa acuden desde la primera vez que decidieron dejar de beber alcohol por su salud y por su familia. Uno de los encargados del lugar, Rogelio, mencionó que el consumo en este sector a aumentado, sin embargo son pocas las que piden ayuda.
En el consumo diario es más alto en las mujeres que en los varones, el problema se agudiza porque ellas pueden tener intoxicaciones más severas por sus características, una situación que preocupa por los riesgos que pueden presentar en su salud y reproducción.
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La permisividad en la familia ante el consumo de alcohol, ha ocasionado en algunos casos que más mujeres levanten una copa sin medir las consecuencias que trae para su salud y su entorno social, familiar y laboral.




























