Médula | Que Acapulco brille
La recuperación de Acapulco avanza contra todo pronóstico.
El pesimismo era justificado. Bastaba asomarse por donde estaban las ventanas o caminar un tramo de cualquier calle, para ver lo titánica que sería tan solo la tarea de limpiar los escombros que estaban por dondequiera.
No se diga de reactivar los servicios de luz, agua, venta de alimentos, bancos, las fuentes de empleo.
Todos queríamos luz eléctrica, agua potable, señal de celular, pero sobre todo que hubiera alimentos luego de que saqueadores sin ningún tipo de empatía social cortaron la cadena de suministro con sus robos a comercios.
Hay quienes verán el vaso a medio llenar, pero hace menos de mes y medio Otis lo había dejado no solo vacío, si no totalmente roto. Hecho pedazos.
Ojalá limpiar el gigantesco desastre fuera tan fácil como recoger unos cuantos vidros quebrados.
Que falta mucho por hacer, es muy cierto, pero también lo es que se ha avanzado más de lo que muchos esperábamos al ver el tamaño de la destrucción.
Si no lo cree, encienda la luz, vaya comprar, o al cajero por dinero, o simplemente salga a la calle y recuerde si ve lo mismo que hace un mes.

















