Análisisviernes, 13 de enero de 2023
Desarrollo económico y educación
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Las políticas educativas guardan una estrecha vinculación con el proyecto de nación, en particular el que se destinen o no recursos a la educación depende en buena medida de las políticas asumidas por el gobierno en turno, de si la educación se considera como un gasto o como una inversión.En México existe una clara vinculación entre crecimiento educativo (matrícula y gasto) y proyecto de desarrollo nacional especifica Irma Guevara González de la UNAM en “La educación en México siglo XX”. En el país muchas de las políticas se definen sexenalmente, periodo que dura un gobierno, tal es el caso de las políticas económicas y educativas.“A partir de la crisis de 1982, con el cambio drástico del modelo económico que realizó Miguel de la Madrid Hurtado (1982- 1988) del PRI, se dejó de apoyar al ramo educativo. Para los neoliberales fue fundamental achicar el Estado, disminuir su participación en la economía y el gasto de este, en ese contexto cayó fuertemente el financiamiento a la educación y se inició la disminución del ritmo de crecimiento de la matrícula. La política educativa seguida durante el régimen de Miguel de la Madrid fue denominada oficialmente como "Revolución educativa" Los objetivos específicos fueron: Elevar la calidad de la educación en todos los niveles a partir de la formación integral de los docentes. En 1983 la matricula total era de 23 403 500 alumnos, después de 12 años de políticas neoliberales, la matrícula total era de 25 313 700. Para el periodo 1994-2000 la matrícula total aumentó su ritmo de crecimiento, sin embargo, esto se debió en buena medida al crecimiento de la educación privada”.Guevara González considera que la década de los ochenta puede considerarse como una década perdida en la cual se acumularon rezagos, se profundizaron deficiencias, se ahondaron las desigualdades entre los niveles educativos, y subsistieron la fragmentación y la tradicionalidad pedagógica. El discurso neoliberal prioriza lo privado sobre lo público, sin tomar en cuenta las difíciles condiciones de vida de la mayor parte de la población. La incapacidad del gobierno de satisfacer la demanda de educación por parte del presidente Salinas, ante la necesidad de fortalecer la educación, para poder ser competitivos en el nivel internacional se evidenció con 'la firma del TLCAN en el que se cuestionó el nivel educativo nacional y las limitaciones de la educación mexicana comparada con la canadiense y la estadounidense”. En el gobierno de Ernesto Zedillo el gasto en educación volvió a mantenerse con altibajos. No obstante, la baja calidad educativa, la desigualdad, la fragmentación y la tradicionalidad pedagógica lejos de ser corregidas se mantuvieron sobre todo en educación básica.En los años recientes la demanda educativa en educación superior se ha concentrado en carreras en que el alumno piensa que va a conseguir trabajo. El mercado laboral es el elemento fundamental para elegir una carrera. En una economía de libre mercado este hecho resulta natural, sin embargo, no se han atendido ámbitos fundamentales para alcanzar el desarrollo nacional en ciencia y tecnología. La relación educación superior-sector productivo no ha sido muy estrecha en México, en parte porque el proceso de industrialización fue fuertemente protegido y fundamentalmente por ser importadores de tecnologías. Asimismo “Las políticas neoliberales en materia educativa han demostrado su inviabilidad para brindar educación al conjunto de la población. Una educación accesible para toda la población con una calidad medida por su efecto social en los niveles de bienestar: Pero para ello tiene que considerarse un proyecto educativo que sea parte de un proyecto nacional”.Gloria M. Delgado de Cantú en “Historia de México. Legado histórico y pasado reciente” comenta: La alternancia partidista dio pie a dos sexenios con presidentes provenientes del Partido Acción Nacional. El primero, Vicente Fox, vio rápidamente mermada la amplia popularidad con la que había tomado el cargo y, si bien el sexenio no llegó a su fin en medio de una crisis económica, sí terminó en una grave crisis política y social. El segundo, Felipe Calderón, inició su mandato en medio de una fuerte crisis electoral y sin que hubiera favorecido cambios sustanciales en educación. “Es por lo que la educación no debe estar a merced de las modas o modos de los gobernantes en turno. Partiendo del reconocimiento de que se vive en una economía de mercado donde existen necesidades sociales que tienen que ser atendidas y la educativa es una de ellas”.Las políticas educativas tienen que ser de mediano y largo plazos y coordinarse y complementarse con otras políticas estatales. Aquí se muestra cómo cuando esto se logra, hay importantes avances. Aun en la era de la globalización, el capital tiene una base de impulso nacional. Los procesos de globalización no se dan en vacíos, requieren de personas capacitadas, de inversión en educación, en ciencia y tecnología, funciones que tiene que apoyar el Estado. No se puede competir en los mercados internacionales con fuerza de trabajo barata, cuando ya en la década de los noventa más de 50% de las mercancías que se producían en escala mundial eran pro[1]ducto de tecnologías medias y avanzadas. Asimismo, se puede constatar que los países desarrollados y competitivos invierten en educación. En la etapa actual, para el Estado mexicano éste constituye uno de sus principales pendientes.Para el gobierno federal ese pendiente de inversión en educación es un compromiso por superar, José Ávila Muñoz de Expansión comenta “Luego de un 2022 complicado en materia económica, el panorama no luce tan prometedor para el próximo año, de acuerdo con las proyecciones tanto de organismos internacionales y nacionales. La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) y el Banco de México (Banxico) son algunos que han ajustado a la baja su estimación para la economía mexicana, con un 1.5% y 1.6%, respectivamente; mientras que el Fondo Monetario Internacional (FMI) mantiene su expectativa en 1.2%.