Ladrona de libros
Se habla de su arquitectura, de su composición, de su historia, de cuántos volúmenes acoge y ve uno las fotos o videos y dan ganas de tener el enorme privilegio de pararse en medio de la sala y admirarlas hasta hartarse visualmente.
Leyendo en aquel sitio, con el café gratis, se me olvidaba el hambre, que solo tenía 10 pesos en la bolsa y que estaba sola en aquella gran ciudad de mis amores.
Con los años he venido iniciando clubes de lectura y me doy a la difícil tarea de acopiar libros para zonas rurales: sé cuánto puede significar un libro en las manos de un infante; el salvavidas que significa, la ventana que se abre, el cobijo que se encuentra.
Si también necesitas limpiar tu conciencia librera, únete a la campaña de donación para abrir clubes de lectura en comunidades rurales: Facebook PensamientolibreMX, pensamientolibremx@gmail.com
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