[Especial] La Central de Abasto pone sabor a Cuautla
En el complejo comercial, además de comprar barato, se come bien, aseguran
Óscar Garagui / El Sol de Cuautla
En un terreno de siete hectáreas, productores del campo y comerciantes de la zona inyectaron parte de su capital para hacer realidad la construcción de la Central de Abasto de Cuautla en 1985.
Tres años después abriría sus puertas siendo considerado como uno de los mayores complejos comerciales del estado y país. Así lo presumen orgullosos bodegueros e integrantes de la actual mesa directiva.
Próxima a cumplir 33 años de vida, la central enfrenta en estos momentos de pandemia su etapa más crítica ante la considerable baja de clientela provocada por los embates de la enfermedad respiratoria por Covid-19.
El promedio de mil 500 visitantes diarios se desplomó hasta en una tercera parte en este inicio de 2021, lo que preocupa y ocupa a sus dirigentes ante la difícil situación económica.
Por otro lado, aseguran que la estrategia sanitaria ha funcionado pues sólo tienen una defunción y en general los casos se han podido controlar.
El antecedente
El origen de la Central de Abasto de Cuautla (CAC) se remontan desde los primeros años de la década de los 80, en una época donde los mercados de Cuautla empezaron a verse rebasados por la sobre producción y oferta de los agricultores de todo Morelos.
Las calles aledañas al mercado Hermenegildo Galeana, de la colonia Emiliano Zapata, se vieron invadidas por comerciantes, muchos de ellos productores agrícolas que buscaban la manera de vender sus cosechas sin intermediarios.
El comienzo
Aunque no fue una obra de gobierno porque su inversión es particular, los propietarios recibieron el apoyo con créditos con una tasa preferencial del 12 por ciento.
Para la edificación, se fusionaron dos predios llamados los Mogotes y los Ciruelos, en la delegación de Tetelcingo, y corrió a cargo del ya fallecido Enrique Morán Canizal; “él compró y fraccionó”, comentó.
A lo largo del tiempo hay muchos propietarios iniciadores que ya no están.
Desarrollo y transformación
En aquellos inicios la central de abastos ofertaba productos del campo como frutas y verduras; ahora su principal oferta son los abarrotes, donde se abastecen gran parte de las tienditas de Cuautla y municipios del oriente.
Reconoció que su éxito es por su estratégica ubicación, ya que es fácil de llegar por carretera para los miles de compradores que llegan de estados circunvecinos como el Estado de México, Puebla y la propia capital.
Remodelación
El inmueble envejeció tras casi tres décadas sin recibir mantenimiento, por lo que durante la presidencia de Samuel Márquez (2011-2015) se logró la remodelación.
“En más de 25 años no se le había hecho nada, el drenaje estaba inservible, colapsado, pero con aportación tripartita del gobierno federal, 50 por ciento; estatal, 44 por ciento y el 6 por ciento restante de los propietarios se logró remodelar”.
Con el recurso se trabajó además en los arcos de la entrada, la fachada, la pavimentación, la construcción de los baños públicos, un área para comidas y otra para cámaras de congelamiento, según detalló Márquez Vázquez.
Don Pepe le pone el sabor
El 22 de noviembre de este año la central de abasto cumplirá 33 años, mismo tiempo que tiene en función el local de don Pepe, uno de los pocos comercios que ofrecen alimentos preparados en el interior.
Son 25 diferentes platillos los que la gente pude degustar todos los días, de lunes a domingo.
“La birria es de lo mejor, yo prefiero los tacos de arroz con guisado”, afirman dos de los tres integrantes de una de las tantas familias que llegaron al lugar dispuestos a devorar lo que les pongan en el plato en la hora pico del día.