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Análisismiércoles, 13 de abril de 2022

Caníbal publica en la web “hombres dispuestos a ser devorados”

Todo comenzó en la web. Bernd Jürgen se sintió atraído por las locas aspiraciones de Armin, a quien pronto conoció en persona durante un fin de semana, y en el cual pusieron a prueba sus instintos caníbales.

Ese encuentro lleno de adrenalina y euforia provocó que Brandes le pidiera a Meiwes le amputase el pene.

Guiado por su estado de excitación, Meiwes lo hizo. Así que tomó una gran cantidad de alcohol y medicamentos para reducir el dolor.

Mientras el verdugo cortaba el miembro viril en dos trozos para cocinarlos, el débil, pero entusiasmado Brandes ingería sus genitales.

La escena estaba repleta de sangre, locura y una felicidad no comprendida para los ojos que meses después verían el video.

En la mente de Armin -una que otra vez- pasaban pensamientos sobre qué motivos llevaron a la víctima a ofrecerse, sin embargo, la oportunidad de matar y devorar estaba frente así mismo, y esa coincidencia no la dejaría pasar inadvertida.

De este modo Armin dio rienda suelta a sus aversiones. Terminó por completo con la vida de Bernd Jürgen Brandes en la mesa de descuartizar. Conservó la carne y la consumió durante los días posteriores

// Una gélida mañana de diciembre //

A la vez, el chico comenzó a contarles acerca de este terrible relato. Les dijo que tras leer el aviso, contactó al supuesto caníbal. Luego, le preguntó a cuántas personas había comido, a lo que Armin respondió que solamente a una. Pero que tenía experiencia.

Días posteriores siguieron intercambiando mensajes, hasta que pudo obtener su dirección.

Una vez logrado su cometido, el joven acudió a la oficina de la policía a reportar el acontecimiento que aquel extraño de la web, le había confesado.

No obstante, se llevaron algunos restos de esa carne para analizarla. Continuaron con la rutina de hurgar en todo rincón de esa enorme casa y encontraron más pistas, pues hallaron un cráneo que había sido enterrado en el jardín.

De igual forma, incautaron su computadora, una cámara de video, algunas cintas, un hacha, tres cuchillos y un delantal de carnicero que tenía.

Lo que jamás imaginaron es lo que había en aquellas cintas, pues era sorprendente y al mismo tiempo, espeluznante. Algo que jamás habían visto en sus carreras policiacas. Y que sin duda, va más allá de lo que cualquiera de nosotros haya visto.

Soñaba con comerse a sus amigos de clase

Armin Meiwes desde niño soñó con comerse a sus compañeros de colegio. Más aún. Cuando leyó el cuento de Hansel y Gretel, se obsesionó con el capítulo donde la bruja los engordaba para intentar comérselos.

A pesar del carácter de ambos progenitores, él vivió una época boyante.

Armin y su gran secreto

Al paso de los meses, comenzó a ver videos sobre mataderos de animales para ver cómo era el proceso de cortarlos.

Eventualmente dio el gran salto en internet, pues se introdujo en foros de canibalismo. Y el resto, es historia.

Cuando salió a la luz el crimen tan atroz que había cometido, muchos de sus vecinos quedaron impactados, pues percibían que era un hombre tranquilo, responsable y trabajador. Rápidamente, los medios lo comenzaron a llamar “el caníbal de Rotemburgo”.

Desde luego fue enviado a un examen psicológico que informó que Armin no tenía ninguna enfermedad mental, porque diferenciaba el bien del mal. Y todo lo que sus acciones conllevaban.

Pero en mayo de 2006, fue hallado culpable de asesinato y condenado a cadena perpetua. Por lo que podía salir en libertad pasando los 15 años en prisión, luego de que se descubriera que Armin le había cortado el cuello a Brandes.

Actualmente permanece en prisión, aunque se desconoce en cuál porque continuamente lo cambian por razones de seguridad.

Hasta la fecha, el caníbal alemán afirma que no cometió ningún crimen. Lo cierto es que al darse a conocer este suceso, el mundo entero habló de él. Incluso el grupo de metal Rammstein escribió una canción en honor a este hecho “main teil” (mi parte).

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