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Localsábado, 24 de julio de 2021

[Ocio] Museo Robert Brady: un lugar lleno de color

El pintor recibía las visitas de intelectuales y artistas como Dolores del Río, Rita Hayworth, María Callas y la de Peggy Guggenheim

Jessica Arellano / El Sol de Cuernavaca

En su búsqueda de formas y colores recorriendo el mundo, Robert Brady llegó en 1959 a México y se enamoró de Cuernavaca, lugar en donde radicó hasta su muerte, cumpliéndose su voluntad de convertir su hogar conocido como la casa de la torre en un museo.

Su padre llegó a pensar que al terminar sus estudios se incorporaría al negocio familia; sin embargo, Robert Brady desarrolló su talento como pintor, por lo que generó su ruptura de por vida.

Fue en 1951 cuando el norteamericano pintor emprendió un viaje por Francia, España e Italia para impulsar su carrera artística, quedándose a radicar durante seis años en Venecia, dónde inició una gran amistad con Peggy Guggenheim y otro grupo importante de personajes.

De acuerdo al cronista Juan José Landa Ávila y a su propio museo, a finales de la década de los 50, tras escuchar sobre México, Robert Brady arribó a nuestro país, durante su recorrido visitó Cuernavaca, maravillándose de la ciudad y eligiéndola para vivir.

La vieja y deteriorada casona conocida como la casa de la torre, ubicada en la calle Netzahualcóyotl, fue el objeto para que se enamorara de la Ciudad de la Eterna Primavera.

Al ser de su propiedad, Brady emprendió los trabajos de restauración, dejo las escalinatas principales y varios cimientos; le llevó 24 años albergar mil 400 piezas de colección.

No cualquiera era invitado a su hogar, le gustaba rodearse de gente interesante, con estilo y clase, y se habla de que cuando lo visitaban no faltaban fiestas, música y grandes charlas.

A la fecha, existen libros empastados dónde están plasmados los nombres y mensajes de los invitados a sus fiestas, como Octavio Paz junto con María José Paz.

Juan José Landa agregó que no fue un promotor cultural en la entidad, pero sí fue un destacado vecino de Cuernavaca.

Fue en 1986 cuando Robert Brady falleció víctima de cáncer de hígado, sus cenizas fueron enterradas en el jardín de la casona, junto a las de sus dos perros.

Su última voluntad se cumplió, ya que su casa se convirtió en el Museo Robert Brady, la fundación con su nombre llevó a cabo los trabajos para poder habilitarlo y hasta la fecha se conserva tal como el pintor y coleccionista dejo todo antes de morir.

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