Desatinos y desfiguros de Ebrard
En el momento de grandes definiciones, Marcelo se ha doblado y su proceder está repleto de errores de cálculo, rupturas tardías y coyunturas desaprovechadas. Ha sabido posponer, pero no ha sabido cómo entrar, mucho menos cómo salir del atolladero en que se ha metido.
Pero por primera vez, la inteligencia del ex canciller se ve empañada por la equivocación, porque unirse en este momento a cualquier partido chiquillo; implicaría invertir mucho en cohetes para hacer bastante ruido y al final recoger sólo las varas.
Como expresó alguna vez Fernando Solana: “La inteligencia consiste en reconocer las limitaciones propias” y en esta jugada pareciera que el susodicho pecó de arrogante, pensando que por ser quién es, no merecía perder.












