Carta a Jorge Ibáñez
De ahí que al entregárselo personalmente a usted, su reacción ante mis palabras fue un silencio cortés y dos o tres sonrisas que poco se comprometían y que al despedirme sólo me consolaba que lo había dejado en sus manos.
Precisamente en ese tenor, sin duda que usted ha tenido a bien sustentar su ejercicio en los principios de Octavio Paz, en aquellos que esbozara en una carta que enviara a Julio Scherer, y cito textualmente el párrafo central:
Por lo poco expresado y todo lo que se queda en el tintero, muchas gracias y que disfrute todo lo bueno que el destino depara a las personas como usted.
Su amigo, Jesús Mier Flores.













