Tras orientar a usuarios sobre sus derechos en el transporte público, el chofer fue cuestionado por su coordinador, quien le preguntó ¿de qué lado está?
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¿Qué es el humanismo mexicano? Inspirado por las ideas de Tomás Moro y Erasmo de Rotterdam, don Vasco aplicó los principios humanistas en favor de las comunidades indígenas de Santa Fe y Michoacán. El humanismo renacentista es un movimiento intelectual, filosófico y cultural europeo estrechamente ligado al Renacimiento cuyo origen se sitúa en la Italia del siglo XV (especialmente en Florencia, Roma y Venecia), con precursores anteriores, como Dante Alighieri, Francesco Petrarca y Giovanni Boccaccio. Francisco Petrarca (1304-1374), es conocido como el padre del humanismo. En el mundo de la política y de la filosofía se reconocen a Erasmo de Róterdam y Tomás Moro. Todos los autores de la Enciclopedia y de la Ilustración. La dignidad, la autonomía y la libertad del individuo son los principios centrales del Humanismo. En México, éstos son retomados en el siglo XIX por José María Luis Mora y Lucas Alamán.
El investigador Emilio Ulloa nos señala que: la dignidad humana es el punto de partida de todo humanismo, así lo dejó ver Giovanni Pico della Mirandola en su Oración sobre la dignidad del hombre (1486), texto emblemático y fundacional del humanismo renacentista. Ahí, Pico argumenta que los seres humanos tienen un potencial ilimitado y que pueden alcanzar la perfección a través del conocimiento y la virtud.
Don Vasco, Tata Vasco, fue la gran figura social de la Nueva España durante el siglo XVI. Su enfoque humanista se centró en la mejora de la condición humana a través de la educación, la vida comunitaria y el trabajo honesto. La organización social de los indígenas y los pobres del México colonial fue el objetivo de quien ha sido el forjador de la idea de poner a la solidaridad con los pobres como eje prioritario. El sincretismo entre las culturas indígenas y españolas dio origen a muchos alimentos básicos mexicanos modernos como el tequila (desde el siglo XVI), el mariachi (siglo XVIII), el jarabe (siglo XVII), los charros (siglo XVII) y la cocina mexicana.
En ese contexto, México se empeña en construir alternativas emancipadoras, por ello, el entonces presidente Andrés Manuel López Obrador implementó el Modelo del Humanismo Mexicano, que guía el proyecto de transformación nacional y promueve la construcción de una sociedad justa, igualitaria y fraterna. El presidente López Obrador ha denominado a su proyecto político e ideológico humanismo mexicano. Éste se inspira en el pensamiento de los evangelizadores que defendieron y protegieron la naturaleza humana de los pobladores de México y los derechos de los indígenas durante la conquista y, desde luego, tiene respaldo en las aportaciones políticas más importantes de la historia nacional, como las de Hidalgo, Morelos, Juárez, los Flores Magón, Madero y el posrevolucionario Lázaro Cárdenas.
Tata Vasco creía firmemente en el potencial de los pueblos indígenas y trabajó para crear condiciones que les permitieran desarrollar sus capacidades individuales y colectivas. Sin duda alguna, Tata Vasco es en la praxis el fundador del humanismo mexicano, que con agudeza política ha desarrollado el expresidente de México Andrés Manuel López Obrador y ahora continúa con nuestra presidenta Claudia Sheinbaum Pardo. Actualmente la izquierda hoy es humanista o no es izquierda.
Para Jaime Cárdenas Gracia, investigador del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM, el humanismo mexicano es la columna vertebral de la ideología de la Cuarta Transformación y es, sin duda alguna, el sustento del actual gobierno. El humanismo mexicano juega el principal papel político y social del programa de gobierno de nuestra presidenta Claudia Sheinbaum Pardo. Las propuestas modernas del humanismo mexicano se centran en líneas de actuación política y para Emilio Ulloa establecen cuatro criterios de decisión para todos los órganos de gobierno:
1. Bienestar compartido: como principio rector del humanismo mexicano enfatiza que todas las políticas públicas deben fijarse como propósito alcanzar el bienestar de las personas y grupos más vulnerables. Utilizada como frase de campaña, su auténtica dimensión trasciende la contienda electoral para convertirse en un mandato operativo que orienta el diseño e implementación de exitosos programas sociales, ahora llamados ‘Programas del Bienestar’. tales como Jóvenes Construyendo el Futuro, las Pensiones para Adultos Mayores, La Escuela es Nuestra, Apoyo a Personas con Discapacidad, Bienestar Infantil: destinado a los hijos e hijas de madres trabajadoras, Nuevo Apoyo para Mujeres de 60 a 64 años, Fortalecimiento del Banco del Bienestar posicionándolo como una institución de banca social que facilite el ahorro y el acceso al financiamiento, Protección Animal: prohibir el maltrato animal, Reconocimiento de las Culturas y Lenguas Indígenas, las Becas a Jóvenes de Preparatoria, Beca para el Bienestar Benito Juárez: es otorgado a estudiantes de nivel básico, medio superior y superior. el programa Sembrando Vida; el Programa de Fertilizantes Gratuitos y el de Producción para el Bienestar: apoyo al campo; BIENPESCA: apoyo a los pescadores, en Escuelas Secundarias la implementación de la nueva Beca Universal “Rita Cetina Gutiérrez”, programa de Salud Casa por Casa, los Precios de Garantía para maíz, frijol, leche, arroz y trigo harinero o panificable. La Reforma constitucional que garantiza que los programas sociales son un derecho, fue aprobada en lo general en la Cámara de Diputados; en lo particular, el PAN votó en contra.
2. Distribución justa de la riqueza: con vistas a la eliminación de injustas y dolorosas brechas económicas en el seno de nuestra sociedad, el humanismo mexicano se ha propuesto obtener una redistribución equitativa de la riqueza, mediante la puesta en marcha de políticas fiscales progresivas y la eliminación de privilegios para los grandes contribuyentes, pasando por medidas de impacto directo en el bolsillo de los mexicanos, como son el aumento del salario mínimo y la reforma laboral que garantiza condiciones más justas para la clase trabajadora.
3. Combate a la corrupción: fiel al mandato constitucional, el humanismo mexicano se hace partícipe del principio consagrado en el artículo 39 de la Carta Magna, según el cual “… Todo poder público dimana del pueblo y se instituye para beneficio de éste…”, al perfilar como directriz la eliminación de toda forma de corrupción como requisito indispensable para consolidar un gobierno auténticamente al servicio del pueblo, ajeno a intereses espurios.
4. Soberanía y defensa de los recursos nacionales: en armonía con los principios históricos del nacionalismo mexicano, la 4T defiende la importancia de la soberanía en la administración de los recursos naturales del país como fundamento necesario de las políticas sociales (artículos 25 y 27 constitucionales), tal y como demuestra la recuperación y el fortalecimiento de la industria energética del país.
Hoy en día el humanismo jurídicamente está emparentado con los derechos fundamentales, los principios y procedimientos democráticos ya que son el marco que permite, hasta el momento actual, el mayor desarrollo de las personas. Por el contrario, las políticas neoliberales que han estado en vigor en México por 36 años (1982-2018 de Miguel de la Madrid a Carlos Salinas de Gortari)) y en el mundo en las últimas cuatro décadas son antihumanistas porque no han puesto las instituciones, el derecho y la economía al servicio de todas las personas, principalmente de los más desvalidos y pobres. El neoliberalismo ha tenido en nuestro país: desmantelamiento del Estado del Bienestar; reducción de los derechos económicos, sociales, culturales y ambientales en contra de los derechos de los gobernados; saqueo de los recursos naturales en beneficio de las trasnacionales y de los poderes geopolíticos; homologación de nuestro sistema jurídico al derecho anglosajón; populismo penal que pretende resolver los problemas de seguridad con medidas puramente represivas; privatización del derecho público; subordinación del ordenamiento nacional al supranacional y a las redes jurídicas del neoliberalismo; democracia electoral de baja intensidad, sin fuerte democracia participativa, directa, deliberativa y comunitaria; acuerdos internacionales no aprobados por el Senado y mucho menos por los ciudadanos; pérdida de soberanía; apuntalamiento jurídico del modelo económico neoliberal para beneficiar a los poderes fácticos nacionales y trasnacionales; integración económica de nuestro país a los Estados Unidos, entre otros notas destacadas
En síntesis, el humanismo mexicano no sólo es una propuesta, sino un compromiso de la Cuarta Transformación por construir un México más justo, libre e igualitario. Sustituyó al modelo Neoliberal. Se revierten las reformas privatizadoras neoliberales de Peña Nieto de 2013 firmado en el Pacto por México por PRI, PAN y PRD. Se recupera el carácter de empresas públicas a Pemex y CFE como garantes de la soberanía energética de México.