Los suicidios se incrementan año con año
En Cartera
Al año mueren por suicidio alrededor de un millón de personas, cada día hay en promedio casi 3 mil personas que ponen fin a su vida, al menos 20 intentan suicidarse por cada una que lo consigue y se afectan al menos 6 personas cercanas.
Respecto al lugar donde ocurrieron los suicidios (lugar de ocurrencia), la vivienda particular concentró la mayoría de los casos (68.9), seguida por la pública (5.2) y otras ubicaciones (escuela u oficina pública, área comercial o de servicios, área deportiva, etc).
En cuanto al estado civil, el Inegi reportó que casi la mitad de quienes cometen suicidio estaban casados o vivían en unión libre (48 por ciento), mientras que el porcentaje de solteros fue de 39.8 por ciento de los hombres y 43.7 por ciento de las mujeres.
De acuerdo con cálculos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), a escala global se registran alrededor de 804 mil suicidios anuales, lo que representa que cada 40 segundos se suicida una persona.
Las opiniones vertidas en este artículo son responsabilidad de quien las emite y no de esta casa editorial. Aquí se respeta la libertad de expresiónEl Día Mundial para la Prevención del Suicidio que se celebra el 10 de septiembre, instaurado por la Asociación Internacional para la Prevención del Suicidio y avalado por la Organización Mundial de la Salud, con el propósito de impulsar acciones concretas para reducir las muertes por esta causa a nivel global. En Este marco el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) presenta información actualizada con base en las estadísticas de Defunciones Registradas (EDR).
Por ejemplo, señala que en el 2024 ocurrieron y fueron registradas 8,856 defunciones de personas de 10 años y más por suicidio en el país, lo que representó una tasa de 6.8 por cada 100 mil habitantes, este valor supera los de 2014 y 2019 cuando las tasas fueron de 5.1 y 5.6, respectivamente,. La tasas de suicidios fue de 2.6 por cada 100 mil mujeres y 11.2 por cada 100 mil hombres, por grupos de edad, el de 30 a 44 años presentó el valor más alto (10.7), seguido por el de 15 a 29 años (10.2). Entre las mujeres, la tasa más elevada se observó en los grupos de 15 a 29 años (5.1) y en el de 30 a 44 años (3.1). En los hombres, la mayor tasa correspondió al grupo de 30 a 44 años (18.8), seguida por el grupo de 15 a 29 años (15.4).
Señala el INEGI que de acuerdo con la ocupación de las personas fallecidas de 15 años y más, el porcentaje de suicidios presentó variaciones. La población que realizaba alguna actividad económica al momento del fallecimiento representó 73.1 % de los suicidios en ese grupo (41.4 en mujeres y 80.3 en hombres), mientras que la población que no trabajaba representó 26.9 (58.6 en mujeres y 19.7 en hombres).
Respecto al nivel de escolaridad de la población de 15 años y más, los porcentajes de suicidios más altos correspondieron a personas con secundaria completa (29.4) y bachillerato (22.5), mientras que las más bajas se registraron en quienes no contaban con escolaridad (3.6).
El porcentaje de suicidio presentó diferencias según la condición conyugal en las personas de 15 años y más. El valor más alto correspondió a la población soltera (51.6), seguida por las personas unidas (41.8) y quienes se encontraban divorciadas, separadas o viudas, tuvieron el valor más bajo (6.6). Las mujeres solteras representaron un mayor porcentaje (56.6) respecto a los hombres (50.5), contrario a los hombres unidos (42.9), quienes tuvieron un porcentaje mayor que las mujeres (37.0), en tanto que mujeres (6.3) y hombres (6.6) divorciadas(os), separadas(os) o viudas(os) presentaron datos similares.
Por edad y situación conyugal de las personas fallecidas por suicidio, e porcentaje más alto se observó en la población soltera en el grupo de 15 a 29 años (72.7). En los grupos de 30 años en adelante, los porcentajes más altos correspondieron a personas unidas, mientras que, entre la población divorciada, separada o viuda, estos se registraron en el grupo de 75 años y más (30.6).
En 2024, las principales cusas de suicidio fueron el ahorcamiento, estrangulamiento o sofocación, con 85.2 del total de casos. El uso de arma de fuego representó 5.6 de los casos, con el mayor de los casos en los grupos de 60 a 74 años (13.3) y de 75 años y más (25.4). El envenenamiento fue el tercer medio más utilizado en 5.1 de los casos, con valores más altos en las edades de 45 a 59 años (7.0) y 60 a 74 años (7.5).
Las tasas de suicidio estandarizadas más elevadas se registraron en Chihuahua (16.4), Yucatán (16.2) y Aguascalientes (14.3), todas por encima de la tasa nacional. En el extremo opuesto, las tasas más bajas se observaron en Guerrero (1.6), Chiapas (4.6), Baja California (5.6) y Veracruz (5.6).
El Inegi destacó que más de la mitad de los suicidios son consumados por personas con trastornos depresivos y en uno de cada cuatro casos –el 25 por ciento- hay antecedentes de alcoholismo. La esquizofrenia y la ansiedad son otros trastornos asociados, por lo que el Inegi destacó que esos padecimientos requieren un adecuado manejo terapéutico y mayor vigilancia cuando se detecta que los afectados tienen ideas suicidas.
El instituto destacó en su informe que la tasa de suicidios entre jóvenes –los cuales comprenden población de entre 15 y 29 años- se mantiene elevada, ya que en 2013 se registraron 2 mil 345 personas en ese rango de edad se quitaron la vida, lo que representa dos de cada cinco casos en el territorio nacional. La tasa de suicidios entre los jóvenes es de 7.5 por cada 100 mil habitantes, es decir, 2.6 más que el promedio nacional.
Por sexo, las tasas de suicidio entre los muchachos son de 12 por cada 100 mil, mientras que en las mujeres jóvenes es de 3.2, casi el doble del promedio general. Por región geográfica la frecuencia de suicidios en ese grupo de edad es más alta en los estados de Quintana Roo, Campeche y Aguascalientes, que presentan tasas de 13.4, 13.3 y 12.7 por cada 100 mil habitantes, respectivamente. Las entidades donde es menos frecuente que los jóvenes se quiten la vida son Baja California y Morelos, que registraron tasas de 4.1 casos por cada 100 mil habitantes.
Considero pertinente hacer referencia algunas cifras de los jóvenes en México: Son cerca del 35 por ciento de la población. 7 millones no estudian ni trabajan, los famosos “ninis”. Uno de cada tres vive en situación de pobreza. El 65 por ciento está desempleado. Más de 220 mil cada año dejan el país en busca de mejores oportunidades. 6 millones están involucrados en el narcotráfico y/o la delincuencia. 32 por ciento descarta adscribirse a alguna ideología política. El 41 por ciento de los profesionistas se encuentran desempleados (290 mil). Trabajan en la informalidad un millón 88 mil. De cada cien niños que ingresan a primaria sólo 21 inician la licenciatura y 13 se titulan.
Los datos de la encuesta, elaborada por la Segob y el Inegi, confirman que los jóvenes —con frecuencia estigmatizados en el combate contra el delito- son las primeras víctimas de la violencia, tanto en sus casas como en el exterior. Esto tendría que servir para replantear políticas públicas que eleven la confianza social y las preocupaciones institucionales, al menos, por dos razones. La primera, porque el efecto disgregador de la violencia obstruye la cooperación y el compromiso cívico de una sociedad integrada y vigorosa. Si, como suele afirmarse, la cultura de la participación en el país es débil, la desconfianza o la amenaza en el seno del hogar es un obstáculo para involucrarse en la solución de los problemas de la comunidad.
De acuerdo con el Inegi, el lugar donde se ejecuta el suicidio se encuentra ligado con el método empleado. Lugar y método están ligados. Los patrones de suicidio dicen más sobre la disponibilidad de los métodos que sobre las diferencias de género, ya que, una vez que planean quitarse la vida, el ahorcamiento, estrangulamiento o sofocación es la forma que elige el 77.3 por ciento de las personas, mientras que 72.5 por ciento escoge como lugar las viviendas particulares.
Por sexo, el porcentaje de los que se quitan la vida por asfixia es 78.9 por ciento de los hombres y 69.9 por ciento de las mujeres. En el caso de los hombres, el disparo con arma de fuego es el segundo método más empleado al registrar 10.9 por ciento, mientras que el envenenamiento fue la segunda forma de morir más elegida por las mujeres, con 21.8 por ciento.
Sobre el método empleado, cifras del Inegi, señalan, la h corresponde a los hombres y la m a las mujeres: Ahorcamiento, estrangulamiento o sofocación, 78.9 h y 69.9 por ciento m; por arma de fuego: 10.9% h y 4.2% m; por envenenamiento: 6.5 h y 21.8m: saltar de un lugar elevado: 10.6 h y 11.1 m. Por grupos de edad: de 10 a 19 años, 928 casos; de 20 a 29 años, fueron 1,585; de 30 a 39 se registraron 1,191, de 40 a 49 suman 891; de 50 a 59 la cifra fue de 540, y de 60 a más la cifra fue de 578.
De acuerdo con el nivel de escolaridad, la mayor proporción de suicidios corresponde a personas con estudios de secundaria (31.9 por ciento). Por situación laboral se detectó que casi un tercio de los que se quitaron la vida no tenía empleo (29.9 por ciento). Sin embargo, el trabajo es una característica que varía entre hombres y mujeres, ya que 67.1 por ciento de las mujeres era desempleada, mientras que entre los varones solo 26.7 por ciento no laboraba.
Nuestra casa editora, El Sol de Durango, en su edición número 24,274 correspondiente al jueves 10 de septiembre del 2015 en su página 4/A, nos informa –según datos del Instituto de Salud Mental del Estado de Durango, que dirige Alán Flores Murguía- que este año 164 duranguenses intentaron quitarse la vida, de estos 50 por ciento fueron menores de edad, del total de los intentos, 89 consumaron el suicidio, el mayor número se concentra en jóvenes adultos de 20 a 30 años de edad y en segundo lugar de incidencias corresponde a los adultos jóvenes de 30 a 40 años.
La nota informativa señala que el suicidio se conoce que sucede de manera multifactorial, empero, en Durango la depresión es la causa principal del suicidio; las adicciones, la ansiedad y otros padecimientos de salud mental y el propio medio ambiente, son también causas significativas. Establece que la mejor manera de sobrellevar las adversidades de la vida cotidiana son: fomentar la tolerancia a la frustración, la práctica de actividades recreativas y la atención temprana a trastornos psicológicos como la depresión.