Análisisviernes, 14 de mayo de 2021
El peligro de la materolatría
El peligro de la materolatría
Pastor Leonardo Lombar
“Mientras él hablaba, una mujer de la multitud exclamó: ¡Que Dios bendiga a tu madre, el vientre del cual saliste y los pechos que te amamantaron! Jesús respondió: Pero aún más bendito es todo el que escucha la palabra de Dios y la pone en práctica” (Lucas 11.27, 28).
Siempre aparece alguien entre la multitud que grita “viva el útero”. Esta dicha y bienaventuranza ya había sido pronunciada a María por Elizabeth, su prima: “Bendita tú entre todas las mujeres” (Lucas 1.42). Sin embargo, en esta ocasión, la respuesta de Jesús pretende corregir el espíritu con el que es dicha esta bienaventuranza.
Detrás de esta exclamación hay una “mujer” como dice el texto, hay una visión femenina; pero a la vez hay el riesgo de la “MATEROLATRIA”. ¿Qué es esto? Es el culto a la maternidad y como todo culto que no sea a Dios es una forma de idolatría. En casi todas las culturas existe este tipo de culto, pero en América Latina más que en ninguna otra parte.
Porque la materolatría hace que el hombre vuelva al “útero”, a su estado “fetal”, como decimos comúnmente: “se esconda en la falda de mamá” y así encuentra una pseudo seguridad, porque en esa posición se vuelve “moralmente irresponsable”, se auto percibe como un niño, y como tal no necesita dar cuentas a nadie, incluyendo al mismo Dios. Por eso Jesús contrasta la materolatría con la obediencia.
Hacer de la holgazanería un modus de vida aprovechando el incondicional plato de mamá en la mesa es una forma de deshonra. Tener hijos de manera irresponsable para que las madres los críen abnegadamente es otra forma de deshonra. La materolatría hace que esta celebración anual se convierta muchas veces en un canto a la hipocresía, ya que no se puede con un día de dicha tapar la desdicha de trescientos sesenta y cuatro.