El sueño mexicano
En el año de 1942 después de la firma México-USA, del acuerdo de Labor Agrícola Mexicana, para que mano de obra de nuestro país, aportara a la economía norte americana, en casi exclusivamente en actividades agrícolas, pagando 30 centavos de dólar la hora.
En pocos años, llegó a registrarse la emigración de 50,000 paisanos, las condiciones laborales en México no eran las mejores, por lo que ofrecer los brazos en las tareas más arduas, eran un señuelo fácil de picar.
Dentro de esa ánfora de eventos, hoy irrumpe hasta de manera irreverente, la provinciana con genética indígena, que logra hacer suyo el sueño mexicano; casa vestido y sustento, trascender de lo propio a la visión humanista de generar bien común.
















