Cada uno de los Apóstoles (excepto uno) fue asesinado por su predicación
SANTIAGO el MENOR. “Líder de la comunidad cristiana en Jerusalén, Santiago fue arrojado desde lo alto del Templo por las autoridades religiosas y luego apedreado hasta morir. Sus reliquias se encuentran en la Basílica de los Santos Apóstoles, en Roma, Italia”.
JUDAS TADEO. “También asesinado en Persia, Judas Tadeo murió junto a Simón mientras predicaban juntos. Ambos descansan en la Basílica de San Pedro, en el Vaticano”.
MATÍAS. “Elegido para reemplazar a Judas Iscariote, Matías murió decapitado por proclamar el Evangelio en Judea. Sus reliquias están en la Abadía de San Matías, en Tréveris, Alemania”.
JUAN. “El único apóstol que no murió mártir. Vivió sus últimos años en Éfeso, donde escribió el Apocalipsis. Anciano y lleno de fe, murió de causas naturales. Sus reliquias están en la Basílica de San Juan, en Turquía”.
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Después de verse juntos por última vez en el año 33 D.C. en Pentecostés, se esparcieron por el mundo para difundir el Evangelio y todos murieron en forma trágica, excepto uno. Veamos como murieron y cuál fue el destino final de sus cuerpos, según investigación de Enrique Valtierra:
PEDRO. “En Roma, Pedro enfrentó la persecución de Nerón, conocido por su crueldad contra los cristianos. Condenado a la crucifixión, pidió ser clavado cabeza abajo, sintiéndose indigno de morir como su Maestro. Hoy sus restos descansan bajo la majestuosa Basílica de San Pedro, en el Vaticano”.
Pedro comenzó a seguir a Jesús cuando tenía 20 años de edad y siguió haciéndolo durante seis años. Cuando Jesús cumplió los treinta años le habló a Pedro de Su inminente crucifixión y de que había venido a hacer una etapa de la obra -la obra de la crucifixión- para redimir a toda la humanidad. Jesús también le dijo que tres días después de la crucifixión, el Hijo del hombre resucitaría y una vez resucitado aparecería a las personas durante 40 días.
ANDRÉS. “El hermano de Pedro estuvo predicando en Grecia y fue atado a una cruz en forma de X, donde permaneció dos días antes de morir. Durante ese tiempo, continuó hablando de Cristo a quienes se acercaban. Sus reliquias están en Patras, Grecia, y parte de Escocia”. Nació en Betsaida y tuvo el honor y el privilegio de haber sido el primer discípulo que tuvo Jesús, junto con San Juan el evangelista. En el día de Pentecostés, San Andrés recibió junto con la Virgen María y los demás Apóstoles, al Espíritu Santo en forma de lenguas de fuego, y en adelante se dedicó a predicar el evangelio con gran valentía y obrando milagros y prodigios. La tradición coloca su martirio el 30 de noviembre del año 63, bajo el imperio de Nerón.
SANTIAGO el MAYOR. “Santiago fue el primero de los Apóstoles en morir, decapitado en Jerusalén por orden de Herodes. Tras su muerte, su cuerpo fue llevado a España, donde descansa en la Catedral de Santiago de Compostela”. Era hermano de San Juan evangelista. Se le llamaba el Mayor, para distinguirlo del otro apóstol, Santiago el Menor, que era más joven que él. Con sus padres Zebedeo y Salomé vivía en la ciudad de Betsaida, junto al Mar de Galilea, donde tenían una pequeña empresa de pesca. Después de la Ascensión de Jesús, Santiago el Mayor se distinguió como una de las principales figuras entre el grupo de los Apóstoles. Por eso cuando el rey Herodes Agripa se propuso acabar con los seguidores de Cristo, lo primero que hizo fue mandar cortarle la cabeza a Santiago, y encarcelar a Pedro. Así el hijo de Zebedeo tuvo el honor de ser el primero de los apóstoles que derramó su sangre por proclamar la religión de Jesús Resucitado. Es Patrono de España y de su caballería. Los españoles lo han invocado en momentos de grandes peligros y han sentido su poderosa protección.
FELIPE. “En Hierápolis, Felipe fue arrestado tras convertir a la esposa de un alto funcionario romano. Fue crucificado, y la tradición cuenta que su predicación continuó hasta sus últimos momentos. Sus restos reposan en la Iglesia de los Santos Apóstoles en Roma, Italia”. Felipe era de Betsaida, la ciudad de Andrés y Pedro. Según el libro de Hechos, Felipe estuvo en el aposento alto luego de la ascensión de Cristo, donde se reunieron los apóstoles para esperar la llegada del Espíritu (Hch. 1:13). Él fue uno de los hombres usados por Dios para avanzar Su evangelio.
BARTOLOMÉ. “En Armenia, Bartolomé fue desollado vivo y luego decapitado por proclamar el Evangelio en una región hostil. Se cree que sus reliquias reposan en la iglesia de San Bartolomé en la Isla Tiberina de la ciudad de Roma, Italia. Algunas partes del cráneo son veneradas en la Colegiata de Fráncfort del Meno”.
Es mencionado en los tres evangelios sinópticos, siempre en compañía de Felipe. Juan es el único evangelista que menciona a Natanael, y como en las listas de los evangelios sinópticos el nombre de Felipe es seguido por el de Bartolomé, la tradición asimiló a Bartolomé y a Natanael como uno solo. Según Mateo, Marcos y Lucas, Bartolomé fue uno de los doce apóstoles. Según los Hechos de los Apóstoles fue también testigo de la ascensión de Jesús. Su martirio y muerte se atribuyen a Astiages, rey de Armenia y hermano del rey Polimio, a quien Bartolomé habría convertido al cristianismo. Astiages mandó llamarlo y le ordenó que adorara a sus ídolos, tal como había hecho con su hermano. Ante la negativa de Bartolomé, el rey ordenó que fuera desollado (es la acción de arrancar la piel del cuerpo) vivo en su presencia hasta que renunciase a su Dios o muriese.
MATEO. “Mateo fue martirizado en Etiopía mientras predicaba entre los paganos. Lo apedrearon hasta la muerte, convirtiéndose en testigo fiel de su fe. Sus reliquias están en la Catedral de Salerno, Italia”. San Mateo, hijo de Alfeo, vivió en Cafarnaúm, en el lago de Galilea. Es llamado Leví por los evangelistas San Marcos y San Lucas. Fue un publicano, es decir, un colector de impuestos para los romanos. Debido a su profesión provienen los atributos con los cuales se le representan: una bolsa de dinero o un tablero de contar. Después de la ascensión del Señor, San Mateo predicó varios años en Judea y en los países cercanos hasta la dispersión de los apóstoles. Poco antes de esta dispersión escribe su Evangelio, fue escrito en arameo y dirigido sobre todo a los judíos. El Apóstol San Bartolomé llevó una copia a la India y la dejó ahí. En la oración colecta se señala que Dios, “inexpresable misericordia, se dignó “elegir a san Mateo para convertirlo de recaudador de impuestos en un apóstol”. San Mateo es patrono de los banqueros, y su fiesta se celebra el 21 de septiembre.
TOMÁS. “En la India, Tomás fue asesinado por soldados locales mientras rezaba en una cueva. Fue atravesado por una lanza, dejando un legado duradero en las comunidades cristianas del sur de la India. Sus restos descansan en la Basílica de Santo Tomás, en Chennai, India”. Se le conoce a Santo Tomás por su incredulidad después de la muerte del Señor. Jesús se apareció a los discípulos el día de la resurrección para convencerlos de que había resucitado realmente. Tomás, que estaba ausente, se negó a creer en la resurrección de Jesús: “Si no veo en sus manos la huella de los clavos y pongo el dedo en los agujeros de los clavos y si no meto la mano en su costado, no creeré”. Ocho días más tarde, cuando Jesús se encontraba con los discípulos, se dirigió a Tomás y le dijo: “Pon aquí tu dedo y mira mis manos: dame tu mano y ponla en mi costado. Y no seas incrédulo, sino creyente.”
Como evidentemente se ha considerado que Santiago, hijo de Alfeo es denominado allí como “el Menor” para distinguirlo del otro apóstol Santiago, hijo de Zebedeo, este segundo ha sido llamado “el Mayor” (quizás porque era más alto y de mayor edad) para mantener dicha distinción. La Iglesia católica, a partir del año 1960, celebra la fiesta de Santiago el Menor el 3 de mayo junto con Felipe el Apóstol. Previamente, su festividad era el 31 de mayo y más anteriormente el 10 de mayo.
SIMÓN. “Simón fue martirizado en Persia, donde lo serraron en dos por negarse a renunciar a Cristo. Su sacrificio marcó la fe en una tierra hostil. Sus reliquias están en la Basílica de San Pedro, en el Vaticano”. Para distinguirlo del apóstol Simón Pedro, a este otro apóstol Mateo y Marcos lo llaman Simón, el Cananeo, mientras que Lucas lo llama Zelote. Es el apóstol del que existe menos información. Simón el Cananeo y Judas Tadeo eran hermanos de Santiago el Menor e hijos de María de Cleofás, que estaba casada con Alfeo. La palabra «hermano» en la Biblia puede utilizarse para denotar relaciones de parentesco más amplias aparte de la de hijos de los mismos padres.
En todos los casos, parece existir la tendencia de acompañar el nombre de «Judas» con alguna especificación, quizá por la preocupación de los escritores de aquellos textos por diferenciarlo de Judas Iscariote, el apóstol a quien se atribuye haber traicionado a Jesús. Actualmente, la tradición católica lo venera como el Santo de las causas difíciles y desesperadas. Su festividad se celebra en la liturgia católica romana el 28 de octubre, aunque popularmente suele ser recordado el día 28 de cada mes. La tradición eclesiástica le atribuye la autoría de la epístola de Judas, punto también debatido por los biblistas.
Matías, según los Hechos de los Apóstoles, fue elegido apóstol después de la muerte y resurrección de Jesús de Nazaret para sustituir a Judas Iscariote tras su traición a Jesús y su posterior suicidio. Su llamado como apóstol es único en que su nombramiento no fue hecho personalmente por Jesús, quien de acuerdo a la enseñanza cristiana ya había ascendido al cielo, y también se hizo antes de la venida del Espíritu Santo sobre la Iglesia primitiva.
Juan fue el único de los discípulos que acompañó a Jesús en el momento de la crucifixión. Se mantuvo al lado de María, la madre de Jesús, en ese momento tan difícil y doloroso. Fue allí que Jesús le encomendó a Juan el cuidado de su madre, mostrando tanto su cariño como la confianza que tenía en él. El apóstol Juan, conocido como el discípulo amado, fue uno de los 12 discípulos de Jesús. Se piensa que era el más joven de ellos, habiendo nacido aproximadamente en el año 6 d. C. Juan era hermano de Jacobo, otro de los discípulos. Ambos trabajaban como pescadores junto a Zebedeo, su papá.
PABLO. “Aunque no formaba parte de los Doce, Pablo es considerado apóstol por su misión a los gentiles (personas que no pertenecían a la relación pactual con Dios, o que no eran judíos, Cristo reconcilió a los gentiles y a los judíos en un solo pueblo, uniéndolos en un solo cuerpo por medio de su muerte en la cruz). Fue decapitado en Roma, honor reservado a ciudadanos romanos. Sus restos descansan en la Basílica de San Pablo Extramuros”.
Nombre judío: Saulo. Nació en Tarso, una ciudad de la actual Turquía. Obtuvo la ciudadanía romana al nacer. Creció en un hogar muy respetado y religioso. Fue enviado a estudiar en Jerusalén y se convirtió en fariseo. Los fariseos consideraban el cristianismo como una perversión del judaísmo, así que Saulo “asolaba la iglesia” (Hechos 8:3) en un esfuerzo por defender su religión. La conversión de Pablo es un testimonio de que el evangelio de Jesucristo está al alcance de todos los que se arrepienten.