La dueña de los padrones llegará a Morena
LA GRILLA DEL PÁJARO
Práctica.
Estructura.
Calendario.
Control.
Las opiniones vertidas en este artículo son responsabilidad de quien las emite y no de esta casa editorial. Aquí se respeta la libertad de expresiónTras la incómoda salida, por la puerta trasera, de Luisa María Alcalde de la dirigencia nacional de Morena, para aceptar, supuestamente, una mejor posición dentro del gabinete de la presidenta, Claudia Sheinbaum, como consejera jurídica, los ojos han volteado a quien ha ejecutado y administrado los padrones sociales de los programas que ha implementado la administración pública federal, desde finales del sexenio pasado y lo que va de éste, me refiero a Ariadna Montiel, quien conoce al detalle cómo “aterrizar” en las urnas todo lo que le deja al partido en el poder la entrega de este dinero a los mexicanos, pues ha sido la política pública que les ha redituado en sufragios; porque más allá de esto, ni la educación, ni la salud, ni la economía y mucho menos la seguridad, han provocado lo que los apoyos sociales han hecho; de ahí que la principal “artífice” de todo ahora vaya a encabezar los esfuerzos del morenismo con una clara intención, mantener la mayoría calificada en San Lázaro y ganar las 17 gubernaturas en juego en el 2027.
Sabemos que es una práctica común, desde hace décadas, la operación de funcionarios en las campañas políticas, pero desde la llegada de Morena al poder en nuestro país, los llamados “servidores de la nación” han sido los operadores de este instituto político en el territorio, desde el levantamiento de padrones hasta la entrega de los apoyos, y en los últimos años todos han estado comandados por la próxima dirigente nacional, Ariadna Montiel. Es decir, no se trata de alguien que llegue a aprender, sino de quien ya conoce cada rincón de esa estructura y la ha utilizado con eficacia electoral, de hecho bajo su conducción, los padrones no solo crecieron, también se depuraron y se convirtieron en un instrumento de contacto directo con millones de beneficiarios que, en cada proceso electoral, representan un activo político de alto valor.
El control de los padrones sociales no es un asunto menor, porque ahí está concentrada una de las principales herramientas de operación política del oficialismo, y tener acceso a esa información, entender su lógica y saber cómo movilizarla, representa una ventaja competitiva frente a cualquier oposición. Ariadna Montiel no solo ha administrado esos padrones, los ha convertido en una red funcional que conecta programas sociales con presencia territorial, con operadores identificados y con rutas claras de seguimiento; en términos prácticos, se trata de una estructura que permite saber quién recibe, dónde está y cómo se le puede volver a contactar, algo que en política electoral vale oro.
Y si alguien tenía dudas sobre los tiempos, éstas se disipan con la convocatoria interna del propio morenismo, ya que el próximo 3 de mayo no será una fecha cualquiera, será el momento en que se formalice este relevo y, con ello, el inicio de una nueva etapa dentro del partido; ese día no solo se validará el nombramiento de Ariadna Montiel, también se marcará la ruta de operación rumbo al 2027. Morena no deja estos movimientos al azar; los programa, los mide y los ejecuta con precisión “quirúrgica”, a pesar de que sean estrategias burdas y electoreras, de ahí que seguramente realizara giras a escondidas, como lo hizo en Durango, para despedirse de la estructura del Bienestar y preparar el terreno político-electoral; el asunto es que siempre han dicho que son “diferentes”.
Al final, todo apunta a que Sheinbaum Pardo tenga el control político del partido, y con ello evitar fisuras internas y garantizar que su maquinaria funcione sin contratiempos en los próximos procesos. La llegada de Ariadna Montiel refuerza esa lógica, fortalece la disciplina interna y envía un mensaje directo a todos los grupos dentro de ese instituto político, la operación estará centralizada y alineada, porque no es solo una designación, es una estrategia que combina estructura, territorio y padrones en una misma ruta de acción, y en política, cuando se controlan esos tres elementos, el resultado suele ser predecible.