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Análisisdomingo, 6 de mayo de 2018

Domingo de reflexión | El testamento de Jesús

Estamos entrando en la recta final del tiempo pascual. El próximo domingo celebraremos la Ascensión de Jesús al cielo, y después la Venida del Espíritu Santo, que será quien nos guiará y acompañará en nuestro camino hacia Dios.

Jesús nos está dejando sus últimas instrucciones, o mejor aún, la última y principal instrucción: ¡Ámense!

Todo lo resume Jesús en el amor. Para Él, amar es todo. Por ello, San Agustín llegó a decir (parafraseando a Jesús): Ama y haz lo que quieras.

Permanezcan en mi amor

Ya el domingo pasado el verbo permanecer fue motivo de reflexión para nosotros. Decía Jesús: “Permanezcan en mí”. Nos invitaba Jesús a estar unidos a Él y a perseverar en esa unión. Permanecer implica resistencia, duración, perseverancia, lucha…

Permanecer en el amor de Jesús es amar como Él amó, dar como Él dio, entregarse como Él se entregó.

Si me aman, cumplirán mis mandamientos

El cumplimiento de los mandamientos de Dios se vuelve a veces difícil; para muchos cumplirlos es tarea casi imposible. Quizá porque no aman lo suficiente.

El amor es el camino, nos dice hoy Jesús: Si me aman, luego entonces, cumplirán mis mandamientos.

El amor trae como consecuencia dos cosas: la alegría plena y la amistad de Jesús.

Les he dicho esto para que mi alegría esté en ustedes, y su alegría sea plena.

La verdadera alegría, la verdadera felicidad, sólo se alcanza en el amor. El amor es el camino de la felicidad.

Hoy Jesús nos lo dice (dicho con otras palabras): Así como yo alcancé la felicidad, la alegría plena, así quiero que ustedes también la alcancen, y por eso les digo esto: ¡Amen!

Estudios científicos demuestran que las personas que aman son más felices. Esto no significa no sufrir, el sufrimiento es inevitable. Pero cuando sufro por amor, cuando le encuentro sentido hasta el sufrimiento, entonces se alcanza la plenitud, la felicidad.

Ustedes son mis amigos si hacen lo que les mando

Suena a condición forzada pero no lo es. Otra manera de entenderlo sería: Si aman, entonces están en sintonía conmigo y somos amigos, porque los amigos comparten ideales, formas de pensar…etc.

Es interesante que Jesús establece como única condición para su amistad el amor. Todo el que ama es amigo de Jesús. O como dijo san Juan: “Todo el que ama es de Dios”.

“Ámense” nos dijo Jesús, para que todos lleguen a creer.

Definitivamente hoy en día a los cristianos nos falta vivir en el amor al estilo de Jesús para convencer, para ser creíbles.

Hace poco leí una frase que me gustó mucho: “la vida debería ser amarilla: amar y ya”.

Pidamos hoy a Dios que sepamos amar siempre, en cualquier circunstancia, sin reserva alguna, por encima de todo y a todos.

Que tengan muy buena semana. Que Dios los bendiga.

Su amigo.

P. Yaco

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