México lleva ya siglos construyendo una cultura propia, consolidando su propio y peculiar edificio de quehacer humano. Pero todo, según parece, está en vías de sufrir ciertos cambios…
La obra realizada por el reconocido pintor, escultor y muralista hermosillense fue donada como un homenaje visual a la lucha del pueblo yaqui por la dignidad y la justicia
El módulo dos del programa de capacitación ofrece herramientas para diseñar, gestionar y compartir el patrimonio cultural de manera creativa y sostenible
Nacido en Santander, dejó un legado artístico entre España, México y Estados Unidos a través de su pintura que capturaba lo esencial más allá de la apariencia
Javier Cinco. Lic. Periodismo- Músico y compositor sonorense. Fotógrafo aficionado de clicks momentos captados en la cotidianidad de los días, que solo la calle te ofrece. La fotografía, ha sido de gran apoyo en su trabajo como músico, una imagen, le ha generado frases, que al final, terminan en composiciones musicales. / Cortesía | Javier Cinco
Para la mayoría de los extranjeros radicados, residentes o naturalizados en México, es cosa sabida que, históricamente, este siempre ha sido un país muy generoso de cara a la emigración internacional. Tal espíritu de aceptación suele desarrollarse de manera muy natural, al menos tratándose de aquellos foráneos cuyo destino final es la República Mexicana, que representan una parte importante del total y que, por llevar un perfil más bajo en las noticias, resultan mucho menos visibles. La otra cara de la moneda serían aquellos que sólo van de paso, sin más recurso que usar a la nación como un puente inevitable hacia los Estados Unidos, aquellos que ingresan legal o ilegalmente, que forman caravanas y tienden a quedar varados cerca de los puestos fronterizos. No es que falte empatía hacia ellos, es que sociológica y emocionalmente hablando, no son lo mismo.
En Hermosillo fue tradición por mucho tiempo, y hasta poco antes de la pandemia, un evento anual que reunía a cientos de extranjeros, radicados en el estado, en un festival cultural que incluía feria con stands, comidas típicas y espectáculo artístico en la plaza de la catedral. Patrocinado por el INM local, en fechas próximas al 19 de diciembre, Día del Migrante, la fiesta internacional terminaba evidenciando la sana integración de las diferentes comunidades extranjeras en la sociedad mexicana, y en el contexto sonorense en particular. Resultaba muy simple y fluida la sensación de integración, la total ausencia de roces o recelos entre ciudadanos nativos y adoptados.
Javier Cinco. La fotografía, ha sido de gran apoyo en su trabajo como músico, una imagen, le ha generado frases, que al final, terminan en composiciones musicales. / Cortesía | Javier Cinco
La razón de tal armonía era —y sigue siendo— muy sencilla de entender: el extranjero legal, por plan o por conveniencia, tenía —tiene— a México como objetivo y meta. Aquí se queda, se legaliza, trabaja, forma familia y paga impuestos. Es uno más. A diferencia de los migrantes de tránsito, que representan una carga al erario, con gasto de recursos públicos en alimentación, transporte, cuidados y/o vigilancia policial. En la memoria nacional quedó impregnado aquel video viral de 2018, con la bautizada Lady Frijoles, hondureña que, siendo parte de una de aquellas caravanas centroamericanas, se quejó de los taquitos de frijol que le ofrecieron de buena fe . Algo muy difícil de perdonar, incluso si un año después la señora, de vuelta en Honduras, pidió disculpas. Es un tipo de rencor, intenso, visceral, multitudinario, que ya habían experimentado en carne propia el cantante italiano Tiziano Ferro, cuando hizo bromas impropias sobre el presunto bigote de las mexicanas, o luego los del grupo chicano Yahritza y su Esencia, al despreciar la comida típica regional.
Es lo que ocurre cuando una sociedad, con todos sus defectos, su peculiar inseguridad y hasta zonas de guerra en permanente descontrol, conserva su más esencial sentido de nación, porque este no es un concepto político, sino más bien cultural. México lleva ya siglos construyendo una cultura propia, trenzando legados indígenas con las también múltiples herencias europeas, consolidando su propio y peculiar edificio de quehacer humano.
Migrantes venezolanos buscan nuevas oportunidades / Kimberly Ortega | El Sol de Hermosillo
Aunque existe migración legal desde México hacia países de cualquier continente, es cosa sabida que la mayoría de los mexicanos que emigran, lo hacen hacia los Estados Unidos. Según el Instituto de los Mexicanos en el Exterior, de los cerca de 12 millones de nacionales que actualmente están bien fuera de su país, el 97.79% radica en USA. Las razones fronterizas también son obvias, incluso si estas cifras no reflejan el número de irregulares, en tanto las capas sociales desplazadas por la necesidad, el desempleo y la violencia, no tienen más recurso que intentar cruzar hacia el primer mundo de la manera que mejor se pueda, con coyotes, nadando o saltando el muro.
Las circunstancias de aceptación cultural son también muy dispares. Buena parte del actual territorio de los Estados Unidos tiene raíces geográficas y culturales en el México de antes del Tratado de Guadalupe Hidalgo. Muchas familias y etnias tienen todavía puentes naturales a ambos lados de la línea fronteriza, y las leyes norteamericanas de migración, hoy en pleno movimiento de fichas, están creando un panorama muy dramático que, paradójicamente, va a afectar más al país de origen. Al deportar Trump a miles de ilegales, no sólo está devolviendo la pelota a la cancha original, es decir, a los necesitados que en México carecían de condiciones mínimas para vivir, sino que también sabotea la iniciativa de los migrantes que usaban a México como puente, ahora desanimados y con muchas probabilidades de dejarlos varados en un país al que no habían pensado emigrar en primer lugar, obligados a resignarse o regresar a sus patrias de origen, hubiesen intentado o no el cruce final.
Javier Cinco. Lic. Periodismo- Músico y compositor sonorense. Fotógrafo aficionado de clicks momentos captados en la cotidianidad de los días, que solo la calle te ofrece. / Cortesía | Javier Cinco
No hay mucho que hacer al respecto. El recién elegido presidente ha puesto a corretear a las autoridades mexicanas, condicionando aranceles a sus prioridades respecto de México, y entre ellas está, por supuesto, la contención de los ilegales de otras nacionalidades, bueno, que se los queden ahí si así lo desean, pero acá que no se metan, oigan, que les cae la migra encima como nunca antes, y todo vuelve a empezar.
Como México sigue siendo fácilmente filtrado por las olas migratorias desde su frontera sur, en estos precisos momentos se encuentra en una encrucijada muy compleja. Si los emigrados de otras partes, desde latinos hasta africanos, no terminan perdiendo las esperanzas, podrían permanecer aquí, ya bien integrándose pacíficamente a la vida social —que trabajo irregular o por salario mínimo no falta—, o bien engrosando los índices de criminalidad y pandillas de origen extranjero. Y la tradicional aceptación, el cariño de los mexicanos por sus huéspedes extranjeros podría también empezar a cambiar.
No estoy seguro de que el gobierno actual, apenas recuperándose de las primeras escaramuzas diplomáticas, con bullying incluido por parte de Trump, esté contemplando con suficiente claridad el panorama que tiene ante sí, el de un embotellamiento migratorio de dimensiones más que considerables.