Consideraciones para la construcción de los templos
Todas las iglesias cristianas están orientadas, es decir, su cabecera, se dirige al este, hacia el lado del sol naciente. Este uso se generaliza a partir del siglo IV. .
Hay que añadir que el Oriente es, al mismo tiempo que la fuente de la luz, la dirección de Jerusalén, la ciudad santa donde murió Jesús.
Al igual que el acceso a las iglesias, la sala capitular de los claustros está también orientada hacia el este.
Si el Oriente es el símbolo del Paraíso, el Oeste, por donde el sol se oculta, es considerando, por el contrario, como el reino del Anticristo, de las tinieblas y de la muerte; por eso el muro de la fachada occidental se reserva para la representación del Juicio Final.
El Norte y el Sur tienen significaciones análogas. El Norte, que es la región de la oscuridad y de las escarchas, está dedicado al anticristo. El Mediodía, de donde vienen la luz y el calor, evoca, por el contrario, la idea del Cristo Salvador, del reino de la Gracia.















