¡Caracoles! un exótico platillo
Para muchos podrán no ser atractivo gastronómico, pero son un guiso muy arraigado en la zona donde el maguey aún existe en grandes extensiones
Omar Santiago / El Sol de Hidalgo
Estos son recolectados de los árboles, frutales, cosechas de maíz, así como en los magueyes, con fines gastronómicos e, inclusive, cosméticos.
Se desplazan por las plantas y el suelo de manera cautelosa y despacio, a su paso dejan una estela de o camino color blanco, su movimiento se debe a que buscan ramas de plantas frescas para comer.
En algunos lugares tambien optan por ponerlos en un comal a cocer a fuego directo y solo esperan que se desflemen por el calor, luego, con una puya de maguey se sacan y se corta la parte final que es donde almacenan sus desechos y ahora sí a guisar.
Generalmente se cocinan al mojo de ajo, con cebolla bien picada, chile serrano y un poco de orégano. Pero la variedad de formas de prepararlos es enorme.
Por ejemplo, en caldo, en ceviche, en mixiote con otros ingredientes. También como relleno de gorditas o simplemente asados en un taco con salsa de molcajete.
En un tiempo, abundaron los caracoles en el Valle del Mezquital y los pobladores los recolectaban para después llevarlos a los restaurantes de la Ciudad de México, donde se vendían por kilos, relató Don Marcelo.
De igual forma en municipios como Epazoyucan, Mineral de la Reforma, Apan, Tepeapulco, Singuilucan entre otros. Cabe resaltar que no es común utilizar el caracol de jardín, pese a que se alimenta igualmente de vegetación, no es tan apreciado como sus primos del campo.

























