¿Qué sigue después de las elecciones del 2 de junio?
No vuelvas sobre el ayer, no recojas residuos de tus días de encono; siempre es posible algo nuevo, esquiva la angustia de luchar sobre lo que no llegó a ser.
Tomado de “El Diván Abz-ul Agrib”
El epígrafe de este artículo está dedicado a quienes habiendo votado por tal o cual candidata o candidato, no resultó ser el que el hubiéramos querido, pues siempre habrá un vencedor o un vencido, ya que así son las contiendas.
Hay que reconocer que hemos sido educados para vivir la vida de una eterna competencia y que siempre deberíamos resultar ganadores en todo, sin aceptar la derrota, tal como suele ocurrir, sin detenernos a pensar que no siempre se gana.
Recuerdo a mi padre que me decía, a menos en materia de deportes, “Lo importante no es ganar, sino haber participado”, creando en mi mente la idea de que es muy importante triunfar en una contienda (así sea deportiva, cultural, política, etc.), pero también es correcto reconocer que no siempre obtiene uno el éxito esperado.
Hemos vivido muchos meses un ambiente polarizado en la contienda política nacional y no es fácil esperar que la mayoría de los correligionarios y simpatizantes de una y otra candidata presidencial, aceptar que la nuestra, por la quien votamos no resulte ser la ganadora.
















